Cada vez menos genes

Noticia UDLA

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En un estudio reciente sobre el número de genes humanos se halló que no son todos los que están ni están todos los que parecían ser. Lo cierto es que efectivamente el genoma humano, es decir el número total de letras químicas de la vida, tiene 3 mil millones de letras, pero su agrupación en genes o porciones de ADN que determinan proteínas y que se evidencian en una función determinada, tienen un tamaño diferente al calculado.

Encontrar el número exacto de genes humanos es clave para entender nuestra especie, su origen, sus parentescos biológicos y genéticos. Esto proporcionará las bases para comprender sus correlaciones, función, estructura, alteraciones, interrelaciones y comandos.

Correlacionando la estructura de los genes con su producto funcional que son las proteínas,  un grupo de investigadores españoles, aplicando una lógica inversa a los análisis de otras investigaciones, propone que el número de genes humanos no son 23 mil, ni 20 mil 700 como se creía, sino muchos menos.

Partiendo de las proteínas y detectando el conjunto de estas en lo que se conoce como Proteoma o mapa de las proteínas humanas, se integraron datos de varios y complejos trabajos de investigación sobre 50 tejidos humanos, logrando caracterizar 12 mil proteínas que corresponden realmente a genes. En genética se dice que un gen produce una proteína, aunque esto no es totalmente cierto, ya que un gen puede producir dos o más proteínas; de hecho hay más proteínas que genes, por lo que, partiendo de este concepto se recalculó y secuenció el número de genes humanos hasta llegar a 19 mil.

Este nuevo número de genes humanos es más próximo al número de genes de los primates como el chimpancé (99% similar), y unos 10 genes más que los que tendría el ratón, y no como se pensaba que eran 500 los que nos diferenciaban del roedor. Se debe redefinir entonces el mapa del genoma humano.

Menos genes nos hacen más próximos a todas las especies y mucho más a las superiores, quedando por lo tanto mermado el homocentrismo, y reducido el número de genes que realmente nos hacen poseer, como especie, las características humanas tan complejas y fascinantes. Nos queda entender cómo es la interrelación de estos genes o el efecto quórum, cuántos realmente se necesitan para vivir, cuándo aparecen en la evolución los genes del habla, de la inteligencia, del comportamiento social y cómo hemos logrado interactuar con el ambiente para lograr tener una historia y ser conscientes de ella.

Autor: César Paz y Miño

Fuente: www.telegrafo.com.ec