Desaprovechando fortalezas (II)

Noticia UDLA

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La calificación de universidades tiene incongruencias. Tomar en cuenta solo el número de publicaciones es engañarnos como país. Evaluaron ‘al peso’ la producción científica. Interesa más el número que la calidad. De las publicaciones sobre Ecuador, solo un 10% es realizado en el país, pensado aquí; el resto es ideado y ejecutado fuera y se incluye a los ecuatorianos como coautores.

Extranjeros investigando al Ecuador, obteniendo muestras para su beneficio, en aras de la cooperación científica, es una práctica común, pero desigual. La alternativa es realizar investigación nacional de alto nivel, bien financiada y estable.

Al revisar las principales bases de datos de publicaciones indexadas, no están todas ni en todas las áreas. Hay bases de datos que han sido cuestionadas en foros de científicos porque obedecen a intereses de sus dueños, o sea, gigantes corporaciones editoras. Días atrás, el premio Nobel de Medicina 2013, R. Schekman, llamaba a boicotear esas revistas y decía: “Al igual que Wall Street tiene que romper el dominio de la cultura de los bonos, la ciencia debe romper la tiranía de las revistas de lujo”, y los investigadores reconocen que hay presiones y negocio detrás de las publicaciones y de los índex que privilegian lo llamativo y no la profundidad o la aplicación social.

Con los libros, la visión de revisados por pares es curiosa. El libro Glifosato: Genética, salud y ambiente, con auspicio de la Senescyt y premiado por el Municipio de Quito, no cuenta, pese a ser un referente en la disputa Ecuador-Colombia. Cosa igual pasa con el libro Transgénicos: una cuestión científica.

Calificar no es evaluar, se ocultan fortalezas institucionales. Así, la UDLA las tiene en la carrera de Medicina: hospital simulado, prácticas, bibliografía, etc. En investigación, cuenta con un centro de genética humana, que no lo tiene el Estado ni otra universidad. Bajo la visión del Ceaaces, todas las universidades están reprobadas en esta área. Sin aprovechar fortalezas, el país diluye las acciones de investigación. La misma universidad planteó al país una Maestría en Genética Humana y Molecular, necesaria en Ecuador, pero por el absurdo clasificador, los jóvenes ecuatorianos no podrán optar por ella.

Imaginemos si los planteamientos de la Revolución Ciudadana, de la dignidad regional y la soberanía de las naciones tuvieran que ser primero aprobados en un Journal científico indexado, y no en la práctica social donde se legitiman los procesos, incluidas la ciencia y la investigación.

Autor: César Paz y Miño

Fuente: www.telegrafo.com.ec