Una realidad no muy distante

HER

Her

Her

Galardonada con el premio Óscar para el mejor guión original en el 2014, protagonizada por Joaquín Phoenix y Scarlett Johansson, escrita y dirigida por Spike Jonze y llevando consigo una serie de otros premios, HER es una película que se sitúa en uno de los géneros con mayor acogida en los últimos años: la ciencia ficción. Tomando en cuenta que nos referimos a la ciencia ficción como el género que enfatiza en la evolución del ser humano a través del desarrollo tecnológico y científico, la pregunta que cabe plantearse es ¿Qué tan lejos estamos de que nuestra vida forme parte de este género?

Es difícil para nosotros imaginarnos compartir aspectos tan relevantes e íntimos de nuestra vida como nuestro estado anímico o nuestras debilidades emocionales, con un simple software. Pues sí, Jonze decide llevar al máximo no solo la racionalidad de las personas, sino también el éxtasis de sus sentimientos.

Aunque el amor es el hilo conductor de la historia, la película se basa en la enferma posibilidad de reemplazar al ser humano con un sistema operativo (OS) que acompañe y, hasta cierto punto, manipule su vida, creando una dependencia y explotando al máximo su psicología.

En su película podemos disfrutar de una realidad potencial situada en un futuro cercano y en la cual el ser humano ha decidido adoptar una nueva personalidad para poder sobrellevar toda su carga emocional y más aún, una nueva estrategia para llenar su vacío existencial.

HER es de alguna manera un viaje de exploración hacia una realidad en la que las relaciones humanas han quedado prácticamente reducidas a simples dispositivos de comunicación, realidad de la que no estamos muy lejos. Pero después de exponernos su principal preocupación, Spike Jonze también nos transmite aquella humanidad y nobleza de sentimientos, recordándonos que el amor no se esconde detrás de un cuerpo, que sentir va mucho más allá del contacto físico, del sexo o de lo racional y que cada uno es libre de elegir con quién disfrutar su vida, aún si se tratara de un simple sistema operativo.

 

 

Esteban Villagómez C.

Estudiante de la Escuela de Cine – UDLA