HELA, la historia de un viejo biopirateo

Noticia UDLA

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El sueño de mantener células viviendo fuera del cuerpo se lo tenía desde el siglo XIX, cuando se logró mantener un corazón vivo suspendido en una solución de sales, conocida como Lactato de Ringer. Esto desembocó en la obtención de linajes celulares, al entender que las células normales se dividen en un cultivo unas 50 veces y mueren, mientras que las del cáncer se dividen 200 o más, manteniendo su vitalidad indefinidamente; es decir, son inmortales.

El primer linaje celular estable y duradero, llamado HELA tiene su historia entre drama y éxito. Surge tras el diagnóstico y muerte de Henrietta Lacks y muestra la voracidad financiera sobre productos biológicos. Henrietta nació hace 94 años en EE.UU. y padeció un cáncer de útero que le condujo a morir a los 31 años (1951). Uno de los científicos oncólogos, G. Gey, extrajo sin consentimiento células de esta mujer, las cultivó y, asombrado, observó que no morían y proliferaban sin límite; característica nunca antes observada in vitro.

Las células HE(nrietta)LA(cks) se obtuvieron en una época en que no se requería consentimiento informado; nadie estaba acostumbrado a pedirlo; se asumía que las muestras eran de las instituciones o del médico. Así lo dictaminó un tribunal californiano, aunque la familia nunca ha estado conforme, pues el origen del millonario negocio de HELA es ilegítimo y han sido comercializadas incluso sin patente. Las HELA han invadido el mundo de la investigación, 76 mil artículos, millones diseminadas equivalentes al volumen de 12 canchas de fútbol, con astronómicas ganancias para los laboratorios y ninguna para la familia de Henrietta.

En 2013 se descifró el genoma completo de HELA y se reinició el dilema ético. Aún hay misterios de su inmortalidad. Pertenecen a un cáncer de cérvix uterino por infección de papilomavirus tipo 18; sus 82 cromosomas tienen regiones terminales expandidas (telómeros grandes) y producen telomerasa, proteína que parecería ser la de la vida eterna. Este linaje celular ha sido útil en la investigación científica, se han realizado pruebas con fármacos, preparado vacunas, estudiado el sida, Rx; ha viajado al espacio con la NASA, ha arrojado datos de cromosomas, genes y más, para entender la biología celular.

La familia de Henrietta Lacks, madre de las células HELA, lucha por obtener algo de las regalías financieras de los vendedores de HELA y se ha abierto un debate sobre su dueño real y acerca del conocimiento generado, algo parecido a lo que ocurre hoy con el biopirateo del ADN y de los genes de los waorani.

Autor: César Paz y Miño

Fuente: www.telegrafo.com.ec