Bebés con tres padres no serán ‘diseñados’

Genética

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Compartimos la noticia publicada por Diario El Comercio en la que César Paz y Miño y Paola Leone, investigadores UDLA, hablan sobre genética humana.

Genética. Este nuevo procedimiento para dar vida a un bebé no permite elegir las características físicas de los menores.  Isabel Alarcón. Redactora

Un bebé con ADN de tres progenitores es el procedimiento que ha causado impacto en los últimos días por su aprobación en el Parlamento británico. Por un lado, hay quienes lo consideran un paso hacia la lucha contra las enfermedades mitocondriales, mientras que otros cuestionan la forma en la que puede ser aplicado en el futuro. ¿Es este un paso más hacía los “bebés diseñados”?

Cesar Paz y Miño, decano del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la Universidad de las Américas (UDLA), explica que las células están formadas por dos componentes genéticos,  un núcleo y las mitocondrias, que son autónomas, y son las encargadas de llevar la energía y degradar las sustancias que ingresan al organismo como fármacos o pesticidas.

Cuando fallan las mitocondrias, se producen enfermedades relacionadas a todos los órganos que consumen altos niveles de energía. Por ejemplo, problemas en el corazón, hígado, distrofia muscular, discapacidad visual o sordera pueden tener su origen en el mal funcionamiento de estas.

El proceso de la fertilización in vitro con tres progenitores empieza con el óvulo de la madre y el espermatozoide del padre, cada uno lleva 23 cromosomas para la fertilización. Así, se forma un núcleo con 46, que es lo normal, pero, como las mitocondrias son las que transportan el problema, la donadora presta las que están en su célula. De su óvulo donado se elimina el núcleo e ingresa el de la madre, de esta forma, la mayoría de material genético proviene de los padres, explica Paola Leone, investigadora docente del Instituto de Investigaciones Biomédicas.

En el núcleo se encuentran alrededor de 30 000 genes a diferencia de las mitocondrias donde se localizan aproximadamente 30. Al conservar la parte central de la célula de sus progenitores, las características físicas no sufrirían alteraciones por la donación.

Además, el ADN que se hereda de las mitocondrias del donante representa el 0,05%, en contraste con el 99% de la madre, lo que lo asemeja a procedimientos como el trasplante de un órgano. El pensar en un bebé creado con características específicas “no es verdad”, afirma Leone.

Los genes que están en la mitocondria son los que comandan actividades asociadas al funcionamiento  de la célula. El tratar de tener estas de un donante es “simple y sencillamente librarse de una enfermedad”.

El proceso podría beneficiar a 2 500 mujeres en Reino Unido y se estima que a escala mundial las enfermedades mitocondriales afectan a uno de cada 6 500 niños.

En el Ecuador, según Paz y Miño, no se conoce cuál es la situación ni a cuántas personas afecta, además, muchas de las discapacidades podrían ser producto de una falla en esta zona, ya que el 30% de estas se estima que tienen un origen genético.

 “Esta técnica es la respuesta a una necesidad”, afirma el especialista ya que el proceso es “seguro”, como también lo reveló el estudio del Centro de Investigación Mitocondrial de la Universidad de Newcastle, donde especifican que la técnica ha sido probada durante más de 15 años en animales.

Científicos y miembros de la Iglesia de Inglaterra discrepan acerca de los beneficios de la medida por la falta de certeza en los riesgos  y enfermedades que puede ocasionar en el futuro de los menores.

Según Paz y Miño, estas son las mismas críticas que hace más de 30 años surgieron con la aprobación de la fertilización in vitro, cuando también existió miedo de que  significara un paso  hacia los  “bebés diseñados”.

Para poder elegir las características físicas de un niño antes de su nacimiento se debería saber cómo es el funcionamiento de cada gen y su interacción, explican los especialistas.

Actualmente de los casi 30 000 genes solo se conoce la actividad de la mitad, además existen características que no son producto de un solo gen, sino de un conjunto, como la percepción de sabores, que se asocia a cinco, pero cada vez surgen nuevos.  Incluso, la terapia genética que permite reemplazar un gen malo por uno bueno, aún no se ha podido aplicar fuera de laboratorios porque manipular los genes es “un procedimiento complejo”, admite Leone.

 En el 2016 se prevé que nazcan los primeros bebés con el ADN de tres progenitores.