Las bacterias pueden salvar al planeta

Foto El Comercio

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Compartimos la noticia publicada por Diario El Comercio en la que José Oña, docente UDLA, habla sobre la biorremediación.
Mira la noticia publicada aquí.

Los microorganismos pueden ser utilizados para degradar agentes contaminantes como el petróleo o los que se encuentran en las aguas residuales o afectadas por la minería. En Ecuador se han aplicado en Guayas.

Las bacterias han adquirido una mala fama, especialmente porque se las asocia con enfermedades como: la lepra, la tracoma (ceguera) o la tuberculosis.

Pero también pueden ser aliadas para enfrentar la contaminación del planeta. A través de labiorremediación se ha estudiado su uso en la mitigación de derrames de petróleo, contaminación producida por la minería e incluso para tratar los desechos de las ciudades.

Los microorganismos degradan los compuestos transformándolos, reduciendo los niveles de toxicidad o eliminándolos totalmente, como lo explica la Ingeniera Agrónoma Aracelly Carrera.

Tienen la capacidad de transformar o degradar los compuestos tóxicos como cloruro de vinilo, explosivos como el TNT e incluso elementos radiactivos presentes en el agua o la tierra como la bacteria Deinococcus radiodurans.

Otro microorganismo es el llamado Lysinibacillus sphaericus. Según el Centro de Investigaciones Microbiológicas de la Universidad de los Andes, en Bogotá, sirve para eliminar la polución de crudo.

Los primeros estudios se hicieron en la década de 1990 y ya se aplican en los campos petroleros. Logra la reducción de la molécula del petróleo.

De las bacterias que se han encontrado en las plantas de yuca también han resultado avances de biorremediación.

Estas pueden eliminar el cianuro de los ríos contaminados por la minería aurífera.

Los microorganismos, capaces de degradar el cianuro, aparecen durante la fermentación del almidón de la yuca, según el estudio realizado en 2013 por los científicos de la Universidad Icesi, de Cali.

¿De dónde salió la idea? Los investigadores detectaron que la yuca tenía un porcentaje de cianuro y que las bacterias se acostumbraron a degradarla. Las reprodujeron, aplicaron en aguas contaminadas y vieron que hubo resultados positivos.

En México, en cambio, la bacteria Alicycliphilus sp logró ‘devorar’ el poliuretano (un tipo de material plástico).

Según el equipo a cargo del proyecto, de la Facultad de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México, es la alternativa para acabar con un material que, se creía, era indestructible. Lo que hace  es llenar el poliuretano de agujeros y degradarlo.
Pero también hay riesgos. Como que se experimente una biodegradación incompleta lo que, a su vez, puede generar intermediarios metabólicos.

Es decir microorganismos mutados con poder para contaminar más o inhibir la biorremediación. Todo dependerá de cómo se aplique, las condiciones de temperatura,  humedad, el uso adecuado de cada bacteria para cada caso.

Según José Oña, docente de Ingeniería Ambiental de la Universidad de las Américas, la biorremediación no puede ser segura en casos como metales pesados como el cadmio o el mismo plomo.

“El mercurio es bioacumulado, lo que supone un grave riesgo para la cadena alimenticia”. Otro ejemplo de riesgo  -agrega- son los pesticidas (compuestos orgánicos) pues son moléculas que no son reconocidas como nutrientes  por los microorganismos.

La situación en el Ecuador

En el ámbito público destaca el proyecto de biorremediación que se ha hecho en la provincia deSanta Elena, según el Ministerio del Ambiente. Ahí  se han aplicado bacterias heterótrofas que han aportado a la degradación de materia orgánica presente en aguas represadas.
En el estero Chicharrón,  desde 2013, se ha hecho la remediación de 15 000 m3 de agua, en una área de 12 500 m2. Y se han replicado iniciativas parecidas en Playas de Villamil y en elEstero Salado (Guayas).

La Fundación para el Desarrollo Marítimo, Fluvial y Lacustre, en cambio, presentó un proyecto denominado Búsqueda y aislamiento de bacterias antárticas con capacidad para degradar hidrocarburos.

El equipo de investigadores aisló un total de 33 cepas microbianas. De estas,  nueve demostraron la capacidad de degradar hidrocarburos. Contó con el aval de la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología  e Innovación.

Lo que no significa que no existan otras investigaciones, pero a nivel de tesis de pregrado y posgrado.

“En comparación con las tecnologías disponibles, la biorremediación, aún de larga duración (mayor a 90 días) y de extensa labor, alcanza costos de limpieza por tonelada de suelo tratado considerablemente más bajos por las ventajas de instalación, operación y tratamiento”, señala Oña. En términos generales, entre un 65% y 80% más baratos.

Existen tres tipos de remediación. La enzimática que se basa en enzimas que se obtienen de las bacterias que se originan de forma natural o que han sido alteradas genéticamente en los laboratorios.

La remediación con microorganismos autóctonos de los sitios donde se presenta la contaminación o de otros ecosistemas. Y la fitorremediación, con raíces de plantas.