Retraso en el inicio del habla ¿debo preocuparme?

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Compartimos la noticia de Revista La Familia en la que Sofía Zevallos, coordinadora de Psicopedagogía UDLA, habla sobre el retraso en el habla de un niño.
Mira la noticia publicada aquí.

En la vida de todo bebé hay momentos cumbres que llenan a los padres de satisfacciones. Uno de ellos, y tal vez el que más significado tiene, es cuando dicen su primera palabra. Cualquier cosa que digan será memorable, porque eso definirá el inicio de su desarrollo vocal.
Todos los padres sabemos la edad de la primera palabra de nuestros bebés y qué dijeron. Por lo general sucede entre los cinco y ocho meses de vida y aunque todavía no tenga un significado para ellos, será una muestra de que su desarrollo va de acuerdo con lo esperado.
Según Sofía Zevallos, coordinadora de Psicopedagogía de la Universidad de las Américas (UDLA), los padres deben estar pendientes sobre el proceso del habla de los niños y estar alertas si hasta los 16 meses no han iniciado la expresión de palabras aisladas o si hasta los 2 años no construyen frases de dos palabras.
Muchas veces, cuando los niños no han iniciado el proceso de habla, se tiende a creer que los niños no lo hacen porque son mimados o malcriados, pero esto puede provocar una desatención y evitar que se le preste la debida atención a los pequeños.
Es normal que los niños se desarrollen de forma diferente unos de otros y que si uno de sus hijos habló más pronto que el otro o si uno tiene un vocabulario más amplio se deba a que el estímulo que recibe en casa o en guarderías es mayor, pero esto no implica un problema en el desarrollo del lenguaje.
No obstante, se deben valorar correctamente las señales de alerta para prevenir o solucionar algún tipo de retraso en el inicio del habla. “Probablemente, la gravedad del retraso inicial sea el criterio más fiable y válido para predecir alguna alteración posterior; entre el 25 y 50% de estos niños desarrollarán un trastorno persistente, como trastorno específico del lenguaje, trastorno del desarrollo o problemas de audición; por tanto es necesario tomar medidas al respecto, de manera precoz y de forma intensiva”, explicó Zevallos.
El diagnóstico debe ser hecho por especialistas que determinen el tipo de falencia que existe y el mejor tratamiento posible. Una de las alternativas es con la intervención logopedia, que se basa en diversas técnicas que están orientadas a estimular la adquisición y desarrollo del lenguaje.
Para prevenir un problema en el habla, los padres pueden actuar en casa, en actividades cotidianas y sencillas. Una recomendación es hablarles a los bebés lentamente (pero con naturalidad), con frases cortas y vocabulario adecuado. No se trata de separar las sílabas sino de alargar las vocales y que todas se oigan correctamente.
Una forma muy buena de incentivar el habla es mediante la lectura. Esto les permitirá ampliar el vocabulario y pronunciar las palabras; por ello, los padres deben leer cuentos o libros a sus hijos todos los días.
Hay diferentes tipos de retrasos en el habla y que deben ser evaluados, pero tampoco se debe crear un entorno de negatividad frente al niño, porque esto puede afectar a su confianza y sentirse ‘raro’ frente al resto de los niños.
Tampoco se debe generar incertidumbre y angustia si un niño no va al mismo ritmo que otros pequeños de su edad. Antes de asegurar que existe un problema debe existir una evaluación profesional. F