Paz y Miño, Guayasamín y Narváez, apasionados por la ciencia

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Compartimos la noticia publicada por El Telégrafo en la que se menciona los premios obtenidos por César Paz y Miño, Decano del Instituto de Investigaciones Biomédicas y nuestros estudiantes Carolina Echeverría Andrade y Fabián Oña Cisneros en los Premios Matilde Hidalgo.
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En Ecuador sí se genera ciencia y se hace investigación. Una muestra de ello es el trabajo de más de 20 años del médico César Paz y Miño, quien el último martes recibió el galardón de Investigador Consagrado, en la categoría Científico del año durante la primera entrega de los premios Matilde Hidalgo de Procel.

La gala reconoció el trabajo de catedráticos, estudiantes e instituciones de educación superior para mejorar la academia en el país. El incentivo también estuvo dirigido a los jóvenes que lograron el puntaje más alto en el Examen Nacional para la Educación Superior (ENES). Este fue el caso de Tania Arévalo y William Narváez.

Hoy les presentamos 3 ganadores del Matilde Hidalgo, bajo la característica de que todos tienen grandes sueños científicos. Por ejemplo William, de 20 años, quiere ser médico. Su mamá, Doris Timbila, comentó que él desde niño  jugaba a escuchar el corazón de sus muñecos. “Cuando tuvo 6 años, hizo una bocina de papel y decía: atención, atención se solicita en Emergencia al doctor William Narváez”, narró la mujer llena de orgullo.

Con el paso del tiempo su aspiración de ser doctor creció. Mientras  cursaba el primer año de bachillerato, en la Unidad Educativa Bolívar, en Tulcán, su padre, Óscar Narváez, fue diagnosticado con insuficiencia renal. Las complicaciones que vivió su progenitor hicieron que William decida ir a la Universidad Central del Ecuador para estudiar medicina.

Para lograr su objetivo rindió dos veces el ENES, la primera vez fue en mayo de 2015; ahí obtuvo 900 puntos. La segunda fue en septiembre del mismo año y logró el puntaje perfecto. Ahora ya no solo cuenta con un cupo asegurado en la Central, sino que puede elegir el centro de educación superior de su preferencia en el extranjero. El joven comentó que le gustaría viajar a Argentina, pero también siente atracción por ir a Europa.

Asegura que desde que salió del colegio se ha dedicado a leer textos y publicaciones científicas sobre las enfermedades que más aquejan al ser humano, una de ellas, el cáncer. Uno de los artículos que leyó fue escrito por el galeno Paz y Miño a quien pudo conocer en persona.

Dos genios hechos en Ecuador

César Paz y Miño. Médico e investigador, hoy es Decano de Investigaciones Biomédicas de la UDLA.

César Paz y Miño se graduó en la Central de Quito, pero su experiencia y conocimientos han trascendido los muros de un hospital. Se ha dedicado a la investigación como ningún otro médico en el país, hoy es el decano del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la Universidad de las Américas (UDLA).

Paz y Miño, editorialista de EL TELÉGRAFO, reconoce que hoy las oportunidades para los jóvenes de excelencia como William, son únicas. “La inversión que el Estado hace para que los mejores estudiantes sean becados es grande, no solo en términos de dinero, sino de inversión. Ellos volverán al país y generarán investigación y ciencia de calidad”.

Antes de recibir el galardón, el investigador hizo una breve reseña de los temas en los que ha trabajado. Uno de ellos fue descifrar el genoma ecuatoriano y conocer los factores genéticos, clínicos y ambientales asociados al desarrollo de enfermedades en el país.

Para ese estudio se comparó el gen de la fibrosis quística de Ecuador con otras naciones. El resultado fue que en el país hay un número reducido de pacientes con este tipo de alteración genética versus otras partes del mundo.

Los análisis que realizó junto al investigador Andrés López determinaron que las provincias con mayor prevalencia de diagnóstico prenatal genética (anomalías genéticas antes del nacimiento), son Zamora Chinchipe, Bolívar y Loja.

Otras de las áreas en las que ha incursionado Paz y Miño es el estudio del cáncer, lo que llamó la atención de William. Sus estudios detectaron variantes de genes que predisponen o proporcionan mayor resistencia a la enfermedad. Esto que sugiere algunas diferencias entre la población ecuatoriana y otras del planeta. En la actualidad su investigación se centra en las enfermedades raras.

Juan Manuel Guayasamín. Biólogo y editor de la revista científica Neotropical Biodiversity.

La biología es otra de las áreas en las que se destaca Ecuador. Es el caso de Juan Manuel Guayasamín. Él es director del Centro de Investigación de la Biodiversidad y Cambio Climático de la Universidad Indoamérica, y recibió el premio de Investigador emergente.

El trabajo que realiza se centra en la investigación de anfibios y reptiles. En marzo de 2015, él y su equipo lograron describir una especie de rana (Pristimantis mutabilis) que puede cambiar la textura de su piel, desde tubercular a lisa y viceversa, en cuestión de 5 minutos y medio.

Guayasamín, quien también se desempeña como editor de la revista científica Neotropical Biodiversity, recordó que les tomó 6 años encontrar unos pocos individuos para poder desarrollar adecuadamente la investigación. Esto fue porque la especie se camufla en el musgo, sitio en el que habita.

A pesar de que la descripción de vertebrados tiene ya siglos de historia, el biólogo afirmó que esa fue la primera vez que se descubrió una especie que cambia la textura de su piel en tan poco tiempo.

Según Guayasamín, en los últimos 4 años se descubrieron 10 especies diferentes de anfibios en las estribaciones de los Andes ecuatorianos, tres de serpientes y otra de tortugas en las Islas Galápagos.

Dijo que, incluida la Pristimantis mutabilis, en el país se han registrado 557 especies de anfibios. Tanto Paz y Miño como Guayasamín coincidieron en que la entrega de los premios Matilde Hidalgo es un incentivo para la generación de ciencia en Ecuador. (I)

Y LOS GANADORES SON…

El premio Académico del año en Arte y Cultura fue para la actriz Marina Salvarezza, de origen italiano, pero que radica y trabaja en el Ecuador desde 1977.

En la categoría científica, estudiante investigador los premios fueron para Carolina Echeverría y Fabián Oña, estudiantes de la UDLA y Andrea Villarroel de la  Universidad Técnica de Ambato.

Andrea Carolina Encalada, quien dirige el Laboratorio de Ecología Acuática de la Universidad San Francisco de Quito fue reconocida como investigadora consagrada.

El trabajo de Jessica Ivonne Duchicela también fue galardonado, como investigadora emergente.

En la categoría innovador del año, el ganador fue el proyecto ‘Conéctate al aire’, desarrollado por Mateo Sánchez, Juan Diego Palacios, José Córdova y Augusto Avendaño.

El Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (INIAP) fue premiado como mejor investigación. En cuanto a innovación, la Universidad Estatal de Guayaquil y la Católica Santiago de Guayaquil fueron reconocidas.

En la categoría de igualdad de oportunidades, el reconocimiento fue para la Universidad Estatal Amazónica.

En la vinculación con la comunidad, la Pontificia Universidad Católica del Ecuador fue la ganadora, mientras que la Universidad Politécnica Salesiana y la Universidad de Cuenca  fueron reconocidas por su trabajo en el diálogo de saberes.

En la categoría Calidad fueron reconocidas la Central de Quito y la ESPOL de Guayaquil.