El genio hereje

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Compartimos el artículo de Diario El Telégrafo en el que César Paz y Miño, Decano del Instituto de Investigaciones Biomédicas, habla sobre el genio hereje.

Galileo Galilei, hace 400 años, rompió con la ideología dominante de la época al cuestionar el orden impuesto por los dogmas religiosos y el terror de la Inquisición. Un 24 de febrero de 1616, la Santa Inquisición Católica prohibió a Galileo difundir sus teorías científicas por ser herejes y atentar contra la visión religiosa hegemónica, aristotélica y ptolomista del mundo.

El decreto con el mandato del Santo Oficio se publicó el 5 de marzo de 1616. Según la concepción de la época, el universo conocido era fijo e inmutable, cada cosa tenía su puesto en el firmamento y todo giraba alrededor de la Tierra (geocentrismo).

Copérnico había postulado en 1543 que era la Tierra la que giraba alrededor del Sol y por eso fue perseguido por el Santo Oficio. Décadas después, Galileo, tras inventar el telescopio, observó el universo de manera diferente: montañas en la Luna, estrellas no visibles, satélites en Júpiter, manchas solares, ciclos de movimiento de Venus.

Los científicos de la época en un primer momento reconocieron los hallazgos por novedosos y demostrables. Pero estos datos fueron denunciados como peligrosos porque atentaban contra la fe católica, y la Inquisición, por orden del papa Paulo V, ‘exhortó’ al prestigioso científico Galileo a que hable de sus conclusiones solo como meras hipótesis y a no difundirlas.

También prohibió sus libros. Galileo probó la teoría heliocéntrica, es decir que la Tierra y otros astros giraban alrededor del Sol, contrariando las enseñanzas bíblicas. Pese a las prohibiciones, Galileo siguió difundiendo sus conocimientos y diez años después sus enemigos lograron que nuevamente la Inquisición, con amenazas de tortura, lo obligara a abjurar de sus conclusiones (hay quienes le critican esta postura) y cumplir arresto domiciliario; esta vez su herejía le significó la cadena perpetua.

Galileo fue el gestor del quebrantamiento de la jerarquía católica sobre el conocimiento, abrió la divulgación de la ciencia a las masas y generó la discusión irreconciliable, y aún presente, entre ciencia y religión. Con su método científico de análisis inspiró al empirismo racional, convirtiéndose en el padre de la ciencia moderna.

El papa Juan Pablo II, en 1992 (359 años, 4 meses y 9 días después de la sentencia) pidió perdón por la condena injusta de Galileo y lo rehabilitó afirmando que decir que la Tierra gira alrededor del Sol no es blasfemia, pero jamás se le podrá desagraviar.

Galileo es un ejemplo en la lucha de la ciencia frente al dogmatismo y al oscurantismo, un referente en el progreso del conocimiento racional. (O)