El engaño científico del momento

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Compartimos el artículo de Diario El Telégrafo en el que César Paz y Miño, Decano del Instituto de Investigaciones Biomédicas, habla sobre el engaño científico del momento.
Mira la noticia publicada aquí.

Una de las revistas más prestigiosas y caras del mundo científico, Plos One, publicó el 4 de marzo el artículo “Las características biomecánicas para la coordinación de la mano para desempeñar las actividades de la vida diaria”, de los autores chinos Ming-Jin Liu, Cai-Hua Xiong, Le Xiong (trabajando en USA) y Xiao-Lin Huang. El artículo ha sido criticado implacablemente e incluso ha generado burlas y cuestionamientos a sus editores, a réferis y a los científicos de la afamada publicación.

La razón de este revuelo científico es que los investigadores, luego de analizar a 30 personas diestras, y al no entender con claridad la arquitectura funcional de la mano ni sus complejos movimientos, concluyeron que “es un adecuado diseño del Creador para llevar a cabo una multitud de tareas diarias de una manera cómoda”. Para que un artículo sea aceptado en Plos One debe pasar por un filtrado científico exhaustivo y solo después llega a la fase de publicación. ¿Por qué éste siguió curso hasta el fin y nadie se dio cuenta de la barbaridad que se plasmaba? ¿Qué ocurrió? El artículo tiene diseños interesantes, estadísticas, figuras y hasta respaldo bibliográfico y, lo más importante, los autores deben pagar mucho dinero para que se lo publique; sin embargo,  sus conclusiones son falsas y desconocen el acervo científico de la humanidad.

Plos One es una revista, como se dice hoy, indexada en SCOPUS, con alto índice de impacto y cumple todas las formalidades. En el Ecuador nos reclinaríamos ante ella. Pero también estas revistas, en su afán de venta, cometen errores garrafales. Ha ocurrido a muchas otras revistas que han publicado engaños espantosos como la vida en Marte, la clonación de humanos o mamuts, etc.   Plos One ha recibido críticas, entre las que se destacan que los editores y réferis solo se centraron en la metodología y en el planteamiento del problema, mas no en las conclusiones. El artículo ha sido impugnado, y aunque se lo puede ver en el internet, tiene el calificativo de rechazado.

Al hacer pública tamaña tontería contenida en el artículo, los editores no midieron el alcance de lo que ocurriría. La ciencia se fundamenta en los hechos, desbarata y elimina las conjeturas, y lo más importante, contrasta los hallazgos. Nada de esto se hizo antes de publicarlo. Incluso no se tomó en cuenta que la disputa entre ciencia y fe no se resuelve en una publicación. Plos One aún no ha dicho cómo resarcirá a sus lectores. Por ahora nos resta seguir siendo muy cautelosos y críticos con lo que leemos. (O)