Los genes y la vida artificial

Genética

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Compartimos el artículo de Diario El Telégrafo en el que César Paz y Miño, Decano del Instituto de Investigaciones Biomédicas, habla sobre genes y vida artificial.
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Es clave para la biología definir y entender qué es la vida, pero resulta muy complejo conceptuarla. Vida es la energía de los seres orgánicos, lo que supone que el ser vivo transforma energía y su base es bioquímica (carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno). Como propiedades de la vida están la complejidad de funciones y la facultad de reproducirse. La molécula que permite estos procesos es el ADN.

Los seres vivos tienen diferente número de genes en su ADN; un ser humano tiene 23 mil genes y unos tres billones de letras químicas, mientras que la bacteria más pequeña, el Mycoplasma genitalium, tiene 476 genes y 600 mil letras químicas. La complejidad de funciones depende, en última instancia, del número de genes. En 2010, el equipo de investigación de Craig Venter diseñó un ADN artificial copiado de la bacteria M. genitalium. Creó un ADN con similar secuencia genética que esta bacteria, y lo inyectó en otra bacteria vaciada de ADN, logrando que este nuevo ADN se divida y la bacteria viva. Se le llamó Sync 1.

Este mismo grupo de investigadores acaba de realizar una nueva hazaña científica: crear un ADN totalmente artificial, colocarlo en una bacteria vaciada de su ADN y lograr que esta bacteria realice todas las funciones vitales. Se le llamó JCVI-Syn 3.0 (en honor al Instituto John Craig Venter y en referencia a su origen sintético) o ‘Syntya’. Con el fin de llegar a esta síntesis se trabajó con programas bioinformáticos y con la secuencia genética de la bacteria Mycoplasma mycoides, para identificar los genes imprescindibles del crecimiento y funcionamiento de la célula. Luego se fabricaron secuencias de ADN a partir de sustancias químicas y se construyó el genoma sintético completo, para finalmente trasplantarlo a la bacteria vaciada y comprobar su función normal. Se probó que 473 genes sintetizados son los mínimos imprescindibles para la vida.

Aunque se conoce la totalidad de estos genes, hay 149 que, pese a que están sintetizados, no pueden ser manipulados ni quitados de la secuencia total, porque la bacteria muere. Lo que significa, según sus diseñadores, que “aunque no sepamos para qué sirven, deben estar ahí”. La vida es algo que aún no entendemos bien, pero los genes, al menos estos 149, funcionan como un quórum.

Estamos muy cerca de entender la vida y sintetizarla. Si lo hacemos en el laboratorio, apoyaríamos la teoría del origen material de la vida, del paso de lo inorgánico a lo orgánico, lo veraz de la evolución y, queramos o no, los postulados creacionistas serían otra vez puestos en duda. (O)