UDLA premió a los mejores maestros

UDLA premió a los mejores maestros

UDLA premió a los mejores maestros

Docentes de escuelas y colegios de Quito fueron reconocidos por su aporte a la educación con el Premio Manzana Dorada, entregado por la Universidad de Las Américas (UDLA), ayer 13 de abril de 2016, con ocasión del Día del Maestro.

En su segunda edición, este galardón al conocimiento se entregó luego de un exhaustivo proceso de análisis de las hojas de vida. “Se inscribieron cerca de 50 postulantes.

Entre ellos hubo una preselección la cual fue enviada al jurado calificador quienes escogieron al ganador y a dos menciones”, explica Alegría Crespo, Directora de la Facultad de Educación.

Para otorgar ese reconocimiento se analizó la trayectoria, innovación, calidad humana y buenas prácticas en el aula realizadas por los docentes. Se premió al mejor y se entregó dos menciones por innovación tecnológica y buenas prácticas docentes a Miriam Cartagena, de la Academia Victoria y a César Vaca, del Colegio Eugenio Espejo, respectivamente.

La ganadora de la Manzana Dorada, premio al conocimiento, fue Jacqueline Vallejo, profesora del Colegio Spellman de Mujeres y educadora por más de 20 años. “Cada generación es completamente diferente y uno debe tener la capacidad de entender cuáles son las diferencias entre los estudiantes y de acuerdo a ello ir variando las técnicas que se aplican en el aula”, comenta.

Ella es profesora de historia y para la enseñanza utiliza diferentes herramientas como la lectura, la interpretación de personajes, video entre otras que pueden ayudar a sus alumnos a aprender.

“Nuestra misión es caminar con ellos en el proceso de educación y que seamos los dos, estudiantes y maestros, quienes generemos conocimiento. Debemos guiar esa capacidad de razonamiento y reflexión y aportar a un pensamiento crítico que les ayude a resolver problemas en el futuro”, piensa Jacqueline.

Este aporte de la educación a la sociedad también lo reconoce Mercedes Aguirre quien recibió la mención en representación de su esposo César Vaca. “La docencia es su pasión y por eso ha entregado su vida a ser profesor y a desarrollar un vínculo con sus alumnos”, cuenta.

Reconocimiento es la palabra clave para Alegría. Ella considera que los educadores deben ser premiados por su noble gestión. Y reconocimiento es aquello que reciben los maestros diariamente cuando sus alumnos les retroalimentan, así lo considera Adriana de Oviedo, del Colegio de la Liga y finalista de Manzana Dorada. “Es muy emocionante formar un niño y hacer de él una persona de bien”, detalla. (DB)