Mientras más viva la población, más cáncer tendrá

Foto: Daniel Molineros/ Cortesía Diario El Telégrafo

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Compartimos la nota publicada por Diario El Telégrafo realizada a César Paz y Miño, decano del Instituto de Investigaciones Médicas UDLA, sobre el cáncer.
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Todos los seres humanos tienen genes que podrían desarrollar tumores cancerígenos.

La detección de mutaciones nuevas del ADN en genes de diversos tipos de cáncer es uno de los objetivos de estudio del médico César Paz y Miño, decano del Instituto de Investigaciones Médicas de la Universidad de las Américas (UDLA).

Sus investigaciones detallan que existe una predisposición al cáncer en algunos tipos de genes humanos. Desde el laboratorio del centro de educación superior en el que labora, el médico reflexiona sobre los estudios de cáncer en Ecuador, los cuales realiza desde hace más de 25 años.

Usted sostiene que los humanos tenemos genes cancerígenos, pero que son pasivos, ¿de qué depende que se activen?

Efectivamente, todo el mundo tiene en su estructura genes que predisponen el desarrollo de un  cáncer o tienden a   crear resistencia. Cuando los genes que producen esta enfermedad están dormidos -por decirlo así- cumplen funciones normales. Para crecer o para que la piel se renueve el ser humano necesita genes que garanticen la división celular. Sin embargo, cuando estos se alteran desarrollan cáncer. El que la enfermedad evolucione depende de lo que se hereda y del ambiente en el que se desenvuelve una persona.

En porcentajes, ¿cuánto es hereditario y cuánto adquirido?

Se calcula que la mayoría de los genes (90%) se origina por la forma de vida, los hábitos alimenticios y las exposiciones ambientales, el otro 10% es hereditario. El cáncer de mama, por ejemplo, se pasa desde la abuela hasta la nieta.

¿Qué sucede cuando una persona está expuesta a agentes ambientales nocivos?

Sabemos que el contacto con radiaciones tiene que ver directamente con el desarrollo de cáncer. Otros, en cambio se relacionan con pesticidas, algunos fármacos que se usan para la quimioterapia, pero que desarrollan otros cánceres drogas o los rayos ultravioletas. El 5% de las personas que tienen el ADN alterado tienen predisposición al cáncer, personas que están expuestas a tabaco o pesticidas tienen probabilidad de tener hijos con malformaciones. Además, cuando esto pasa se desarrolla una inestabilidad en todo el genoma, lo que provoca que se rompa el ADN. Esta fractura predispone una mutación celular.  Ahí se evidencian las propiedades del cáncer.

¿Cuáles son?

La invasión de tejidos y la proliferación temprana. Se pierde la propiedad de inmunidad. El organismo humano puede combatir células malignas, pero las cancerígenas evaden el sistema inmune, y son células que consumen más energía. Todas estas propiedades adquieren las células cuando los genes mutan. Cuando los mecanismos biológicos de reparación no actúan, la célula entra en un proceso de malignización, y ahí solo hay dos caminos: desarrollar un cáncer rápido (leucemia en 8 días) o que se tarde años. Esto depende del tejido en donde se instaure la célula mala. En la sangre, por ejemplo, el proceso es muy violento. Esto pasa mucho en niños.

¿Qué papel juegan los estudios a escala genética?

Ayudan a entender el desarrollo de las enfermedades y a generar información para la elaboración de fármacos de acuerdo con las condiciones particulares de una población, en este caso la nacional.  En uno de los estudios que realizamos se comparó el gen de la fibrosis quística del Ecuador con otros países. El resultado fue que en el país hay un número reducido de pacientes con este tipo de alteración genética versus uno elevado de personas en otras partes del mundo. Al menos 30 mil enfermedades están relacionadas con la genética.

Estudios de colegas suyos determinaron que en el sur de Ecuador hay una población que no ha desarrollado cáncer ni diabetes, ¿se podría hacer una vacuna a través de estas personas?

Sí se podría, la pregunta es ¿quién va a hacer eso?. Desde mi perspectiva debería ser  responsabilidad del Estado, y atrás de eso deben estar los especialistas que puedan producir esta vacuna. El problema es que hay una cuestión de poder de las farmacéuticas. ¿Cuán interesadas están en desarrollar una cura para una enfermedad que les produce grandes ingresos por medicamentos?. Actualmente la vacuna del papiloma tiene el 30% de efectividad en las ecuatorianas, esto porque fue hecha con los datos de otra población.

¿Qué busca su estudio sobre la detección de mutaciones nuevas del ADN en genes de diversos tipos de cáncer?

El enfoque de estas investigaciones es identificar alteraciones para un diagnóstico certero y encontrar marcadores citogenéticos y moleculares, que también nos permitan descifrar los mecanismos de instauración y progresión de esta enfermedad. Los trabajos se han orientado a tumores del sistema nervioso central, cáncer de colon, gástrico, mama, piel, próstata, pulmón, retinoblastoma, vejiga, leucemias y mieloma múltiple.

¿El cáncer entonces es genético?

Sí, pero ahí hay que hacer una aclaración: es genético, pero no necesariamente hereditario. Se han descrito aproximadamente 100 genes directamente relacionados con el cáncer, principalmente de la sangre, hígado, páncreas…

En base a los estudios que han realizado ¿es posible detectar cáncer a temprana edad o de forma prenatal?

No se han desarrollado pruebas específicas para detectar el riesgo de cáncer porque en principio todos tenemos riesgo de este mal desde que nacemos. Con respecto a la detección de cáncer de forma prenatal hay un problema de desenfoque de salud pública. Esto porque de nada me sirve diagnosticar un cáncer si no voy a poder hacer nada. Las leyes de Ecuador prohíben la interrupción del embarazo. Este tema se debe discutir, aunque el país esté cerrado a esta probabilidad.

¿Y en el caso de detectar un tipo de cáncer en un bebé que aún está en el vientre de la madre se pueda dar algún tratamiento?

No, dentro del útero de la madre, no. Hay que esperar que nazca. Uno de los argumentos que se han usado para no apoyar la interrupción del embarazo es que cada mujer pueda planificar el niño que viene enfermo. Se planifica la terapia. No existe una finalidad específica del diagnóstico prenatal de cáncer, excepto si se sabe que se va a producir un problema desde el nacimiento. Además, la población mientras más tiempo viva, más cáncer tendrá. Mientras se va mejorando la calidad de vida desaparecen las enfermedades infecciosas, pero las crónicas como el cáncer toman fuerza.

¿Por qué?

Hay un componente del propio envejecimiento humano, este hace que las células se reproduzcan varias veces y mientras más lo hacen, más fallan los genes. Al final, mientras más vieja sea una persona hay más riesgos de que le falle su sistema biológico (de reparación, de ubicación de ADN). Además, cada vez que entendemos más cuántos genes se involucran en la enfermedad nos desconcertamos un poco. Antes creíamos que eran 2, después se dijo 6, y ahora sabes que en el cáncer juegan un montón de genes.

¿Un ejemplo?

En el cáncer de pulmón se involucran unos 56 genes. Su incremento está directamente relacionado al tabaco. En Ecuador si bien es cierto su frecuencia global es relativamente menor, se nota que hay una tendencia al incremento de este mal y constituye después del cáncer gástrico y próstata, la primera causa de muerte, por neoplasia en hombre. El riesgo se  encuentra en determinadas ocupaciones donde hay  una exposición durante un largo período de tiempo y la concentración de los materiales nocivos para llegar a niveles peligrosos. Lo que sabemos es que hay una especie de conectores que activan a los demás genes en forma de cascada.

¿Existe un mapa del país sobre esta enfermedad?

El mapa del cáncer en el Ecuador ha sufrido variaciones. Los casos de esta enfermedad crecen a una tasa más alta que la de la población. En 1986, según datos de Solca, se registraban 158 casos en hombres por cada 100.000. En el 2005, la cifra subió a 228 por cada 100.000, en el mismo sector. En el caso de las mujeres, en 1986 habían 191, 5 por cada 100.000. En el 2005 subió a 239,2 por cada 100.000. Son datos de Quito. A escala nacional, en las mujeres el primer cáncer es el de cervix uterino y mama; mientras que en el caso de los hombre el primero es el gástrico y en segundo lugar el de próstata.

¿Cuál es la situación actual de esta patología en Ecuador?

En el país tenemos los mismos tipos de cáncer que en cualquier parte del mundo, pero tenemos frecuencias diferentes. Actualmente en la UDLA se estudian los más  frecuentes: de mama, gástrico, de vejiga, próstata, cabeza, cuello y piel. Lo hacemos a través de dos vías curiosas de evaluación. La una es el ADN como tal y, la otra, el ARN, un mensajero del primero. Este es lenguaje real del material genético. Cuando se altera el mensajero también se puede desarrollar un tipo de cáncer.

¿Se conoce qué tipos de cáncer han aumentado en el país?

El cáncer de piel se ha elevado. Está en cuarto lugar después del de mama.  Esta tendencia se observa en todo el mundo. Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se calcula que cada año se producen a escala global dos millones de nuevos casos de esta patología. Y en el Ecuador, esas cifras no son aisladas.

¿Cuáles son las razones de este aumento?

Según los datos levantados por la Sociedad de Lucha Contra el Cáncer (Solca), las ciudades con más incidencia de esta enfermedad están en la Sierra. Esto se debe a que al estar a una mayor altitud sobre el nivel del mar, la exposición a las radiaciones ultravioletas también aumenta. A pesar de que generalmente este tipo de cáncer se presenta a una edad avanzada, hay casos en que, por factores congénitos, puede aparecer a una menor edad.