Big Band de la UDLA se presentará el 15 de diciembre en La Estación

Big Band

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El oficio de músico va más allá de aprender solo la parte artística. Por ejemplo para armar un concierto es necesario coordinar y resolver problemas con los administradores del lugar, encargarse de la logística, de los equipos, de las pruebas de sonido y de todos los detalles que lograrán que finalmente el público disfrute de un gran evento.

Esta es la gran tarea de la que ya se encargan los estudiantes de algunos clubes de la carrera de Música de la UDLA quienes preparan el concierto que se llevará a cabo el jueves 15 de diciembre de 2016 a las 21h30, en “La Estación”, en Quito.

Allí tocarán la Big Band y los dos ensambles de jazz, conocidos informalmente como “whiplash”. Son alrededor de 30 estudiantes que participarán y quienes deben encargarse de todo el proceso. Artísticamente se preparan con ensayos dirigidos por sus profesores.

Sin embargo, “esta sesión de jazz es su trabajo”. Ese es el mensaje que Marcos Merino, Docente de la carrera y director de uno de los ensambles, les deja a sus alumnos. Para él esta experiencia es muy importante para conocer cómo un músico se gana la vida, de lo contrario “al salir de la universidad pueden darse contra un muro”, puntualiza.

Durante el concierto los dos whiplash abrirán cada uno de los sets de la Big Band.

Pero no es la única lección que los estudiantes aprenden con la preparación de este evento. “La Big Band proporciona un espacio de `algo` que casi no existe en este país y que es muy necesaria para la formación”, destaca Marcos refiriéndose a la posibilidad de tocar en interacción con otros profesionales, con sus compañeros. De esta manera los alumnos pueden desarrollar su potencial fuera de la malla curricular.

¿Cómo funcionan los clubs?  

Cada semestre los interesados en formar parte de los grupos se inscriben en una lista cada semestre pero solo algunos son seleccionados de acuerdo a las aptitudes de los postulantes. Por lo general permanecen dos semestres en los clubs y luego dan oportunidad a otros estudiantes de participar.

Raymond Rovira dirige la Big Band y Carlos Iturralde con Marcos están a cargo de los dos ensambles.

“En Estados Unidos el estudio de la música y sobre todo del jazz está basado en la experiencia de los profesores que es distinta en cada uno de ellos. Eso es lo valioso. Y eso es lo que logra que la formación educativa para cada alumno sea diferente”, destaca Marcos. (DB)