Agroindustria de la UDLA trabaja para mejorar los cultivos en zonas rurales

Proyecto en Guapulo

Proyecto en Guapulo

Se espera que entre 2016 y 2020 más de 200 estudiantes de la carrera de Ingeniería Agroindustrial y de Alimentos de la UDLA se involucren en un proyecto de vinculación con la comunidad que busca aportar a comunidades rurales de Nono, Nanegal, Mashpi, Guápulo y Nayón, en Pichincha y, de San Pablo del Lago y El Topo en Imbabura. Se trata de implementar y mejorar las unidades productivas agrícolas resolviendo las necesidades de:

  • Riego, en verano hay escasez de agua por lo que suspenden la producción en esa época.
  • Técnica y tecnología. Abonos, rotación y tipos de cultivos, registros serán algunas de las alternativas en las cuales capacitarán a la población.
  • Pequeños espacios para el cultivo. Promoverán la optimización del espacio.
  • Falta de capacitación e ingresos económicos bajos.

Por eso, la intención es trabajar con 15 familias en cada comunidad a las cuales puedan apoyar con conocimientos para promover el cultivo sus propios alimentos, dar valor agregado a sus excedentes de producción para, de esta manera, reducir en un 5% el valor que pagan por la canasta básica, explica Evelin Tamayo, Docente de la carrera y coordinadora del proyecto.

Primera etapa: Guápulo

Desde septiembre de 2016 los estudiantes ya han comenzado a trabajar en la zona rural de Guápulo, en Quito. La intención es incentivar la mejora en los huertos e involucrar a las personas, que tienen una visión más citadina, a tener sus propios cultivos. Se busca que las personas cultiven en sus propias casas, en pequeños espacios como balcones, en paredes desocupadas o cocinas.

“Se trabajará con huertos verticales, cultivos en torres de tubos de PVC, cultivos hidropónicos y secadores solares de fruta”, explica Evelin. Añade que el objetivo es que la población reutilice sus propios desechos como botellas plásticas para que no implique ningún costo.

En el caso de los huertos verticales, por ejemplo, lo que se pretende es optimizar el espacio y así duplicarlo o triplicarlo. “Pueden sembrar 50 lechugas en una línea y crecer hacia arriba. Con tres líneas ya tendrían 150”, explica Evelin.

La primera implementación que se realizó fue la de recolectores de agua, con tanques y bombas para favorecer el riego en todas las parcelas. Para eso, los alumnos asistieron el pasado sábado 26 de noviembre de 2016 para la instalación de estos equipos.

Hace poco además la carrera de Arquitectura de UDLA trabajó en conjunto con estudiantes de de la Carnegie Mellon University en un taller de construcción de huertos verticales con los cuales se pretende apoyar a la ejecución de este proyecto. (Conoce más sobre el tema aquí) (DB)