Emilio Lezama reconocido escritor y analista político mexicano presentó en la UDLA: ¿La globalización no existe?

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Este pasado 19 de enero, en el Campus UDLAPark, se realizó la charla dictada por el escritor, periodista y analista político mexicano, Emilio Lezama quien a sus 29 años ha dejado de ser una promesa para convertirse en un referente de la comunicación política mexicana. Lezama dictó la conferencia, ¿La Globalización no Existe?, en donde expuso sus puntos de vista acerca de un tema que hasta el día de hoy sigue generando debate, entre sus detractores y afines.

Previo a su charla ante los estudiantes de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Las Américas pudimos charlar con Emilio, acerca de su ponencia y algunos temas más que tocamos en la siguiente entrevista.

¿Cómo se conceptualizó la conferencia que vas a brindar en la UDLA?

Yo realicé una maestría en comunicación global, y yo me empecé a preguntar qué es lo que realmente significa esto, lo que me quedaba claro es que existían dos conceptos, el de comunicación y lo global, sabiendo que el segundo concepto añadía un punto más bien de “sex appeal” al primer concepto como lo es la comunicación. Ahí inició una investigación que ahora estoy formulando en un libro sobre la conceptualización de la globalización.

Es importante señalar que existe un relato de la globalización, que es completamente distinto y que intenta plantearnos que hemos llegado por fin a un mundo de igualdad, de unidad, en el cual todos somos parte de lo mismo, que ya no hay barreras, ni capitalismo ni comunismo y esa es una construcción narrativa que busca empujar ciertos intereses, por esta razón lo que me importaba contar es que si este relato construido, está beneficiando a alguien, cuál es su significado y si la palabra hace justicia a lo que está sucediendo actualmente.

¿Cómo fue construido este relato de la globalización?

Creo que es un falso concepto, y eso es lo que a mí me interesa,  nos venden la globalización como si todos nosotros tuviéramos acceso a la información además de estar empoderados. Yo te diría que eso no es cierto, porque incluso este supuesto empoderamiento a través de la comunicación digital e Internet, lo que ahora está causando es una brecha mucho mayor, es decir la diferencia entre una persona que vivió hace 100 años que había leído a Julio Verne y una persona que no lo había leído no era tan drástica.

Ahora la diferencia entre una persona que usa internet y otra que no es muy grande, nos están hablando de un concepto de unidad para intentar vendernos que hemos llegada a ella cuando eso no ha pasado. Se habla de equidistancia, como el tema de la ONU y de que todos los países tienen un curul, un lugar, un voto, sin embargo en las decisiones importantes del mundo, son solo cinco países son los que deciden, entonces esta idea de unidad es meramente aspiracional, baja la falsa premisa de que somos supuestamente seres globales.

¿Cómo se ha manejado el tema económico en este contexto?

Se ha manejado una política económica muy particular de libre mercado, y de esta especulación financiera, que está detrás de la globalización bajo este relato de “igualdad” que te comenté para poder empujar esta política económica.

¿Cuál es la influencia de esta nueva era digital en el periodismo actual?

La influencia de Internet, es la influencia de por un lado tener cierto empoderamiento en cuanto a las posibilidades, pero no necesariamente a la realidad, ya que nos hace creer que estamos participando en cosas que realmente no lo estamos. En internet vemos lo que queremos ver, leemos lo que nos interesa, por lo tanto no hay ese encuentro con la otredad.

¿Qué consejos le podrías dar a la nueva generación de comunicadores?

Si uno no cuestiona está perdido, y si uno no imagina no tiene capacidad de crear, por ende está desubicado. Yo creo que el problema que enfrentar los periodistas es que todo mundo quiere hacer lo mismo, seguir la misma línea, es sexy y “cool” estar en televisión, ya no es tan lindo escribir, y nos encontramos en una homogeneidad absoluta en donde todos buscamos lo mismo.

El gran desastre de nuestra generación es que los comunicólogos acaban en marketing y publicidad, creo que se vuelve una cuestión de plausibilidad y de rentabilidad de mercado y no en una cuestión más cercana al arte, al humanismo y a indagación humana. (CG)