Arquitectura Interior interviene en una casa abandonada de La Mariscal

Casa Abandonada

Casa Abandonada

Una casa abandonada puede ser el escenario perfecto para que las ideas fluyan. Es como un lienzo en blanco donde puedes dejar correr tu imaginación. Y si eres un arquitecto de interiores esto se vuelve aún más interesante.

Esto fue lo que vieron cerca de 30 estudiantes de la carrera de Arquitectura Interior de la UDLA quienes trabajan actualmente en un proyecto de vinculación con la comunidad en el barrio La Mariscal en Quito.

Ellos, junto con el colectivo OPUS, vienen trabajando en el rescate de una vivienda que ha estado en abandono durante más de 10 años y que está ubicada en la esquina de las calles Juan León Mera y Luis Cordero.

Casa AbandonadaDesde inicios del semestre (septiembre 2016) han trabajado en varias intervenciones. Lo primero fue una limpieza profunda ya que el lugar estaba en condiciones precarias. Luego vino la pintura, la fabricación de muebles con palets y llantas, el rediseño de la cocina y la elaboración de un huerto urbano, explica Gabriela Albán, Docente de Arquitectura Interior, y quien coordina los proyectos de vinculación de la carrera.

Todas las actividades que se han realizado han sido autogestionadas financieramente por los alumnos involucrados, comenta Daniela Félix, Docente de Arquitectura Interior. Con ese motivo han hecho mercado de pulgas y venta de comidas que les han ayudado a recabar fondos.

Adicionalmente este viernes 3 de febrero de 2017, a las 20:00, en este lugar, se realizará un cóctel de presentación de los proyectos que ya se han implementado y de otros que se pretenden seguir trabajando en el futuro. El dinero que se recolecte de la venta de las entradas a este evento servirá para seguir interviniendo en el lugar.

El objetivo es convertir a este sitio en un espacio público de calidad ya que la idea es que sirva como una especie de casa comunitaria en la que los vecinos y visitantes del barrio se puedan reunir para realizar diferentes actividades como: conversatorios, reuniones, talleres, etc., detalla Gabriela.

Adicionalmente  se espera adecuar el espacio para una galería y para una biblioteca infantil, explican las docentes.

Previamente, el inmueble estaba en completo abandono, las ventanas estaban cubiertas con tablas lo que la hacía un lugar obscuro. Además, personas en estado de indigencia la usaban como lugar para dormir. Había grafitis en las paredes, basura y escombros. Por lo que el trabajo de limpieza fue intenso, detalla Daniela.

Al momento, todavía quedan trabajos por hacer como la colocación de vidrios y ventanas, recubrimientos entre otras cosas. Estas y otras actividades se pretenden realizar con los alumnos de los últimos niveles en los siguientes semestres. (DB)