La dosificación de tareas ayuda a desarrollar otras destrezas

El Ministerio de Educación estableció un límite de tiempo para la realización de los deberes estudiantiles. Ahora, los chicos perfeccionan sus habilidades.

Siempre le apasionó la natación. Aunque le hubiese gustado destinar más tiempo a esta actividad, no podía hacerlo. La razón: de lunes a viernes, dedicaba más de 4 horas a realizar las tareas que sus profesores de secundaria le enviaban.

Es Álex Ramírez, estudiante de primer año de bachillerato. El alumno de 15 años recuerda que durante su Educación General Básica (8°, 9° y 10°) ocupaba todas sus tardes para resolver ejercicios de Matemáticas, Física o Química. También realizaba informes de laboratorios, elaboraba resúmenes de libros o preparaba exposiciones de alguna materia.

“Había días en los que mi papá me ayudaba con alguna maqueta porque eran las 19:00 y no terminaba”, comentó Álex.

Sin embargo, la rutina escolar del joven cambió desde inicios del actual año lectivo.

La modificación obedeció a una normativa dictada por el Ministerio de Educación (MinEduc), la cual regula la carga horaria del desarrollo de tareas escolares en todos los niveles. Hace varios días, el ministro de Educación, Freddy Peñafiel, presentó una guía de sugerencias para las tareas escolares.

En este material se encuentran recomendaciones generales para la realización de tareas, estrategias para coordinar el tiempo que se dedica a cada deber, indicaciones para los diferentes subniveles de Educación General Básica y el nivel de Bachillerato, prácticas comunes en el envío de deberes que se pueden mejorar, así como ejemplos de tareas sugeridas.

La idea, según el funcionario, es que los jóvenes no se dediquen únicamente a realizar tareas en casa, sino también a otras actividades.

Eso fue lo que pasó con Álex. Desde octubre pasado, él junto a 3 compañeros ocupan las tardes de los lunes, miércoles y viernes para recibir clases de natación. Ana Fiallos, de 16 años, también cuenta con tiempo para dedicarse a otras actividades. Ella optó por la música. Clara Andrade, madre de Ana y docente de primaria, comentó que la nueva política establece tiempos máximos para que los chicos realicen deberes.

En el caso de los alumnos de los últimos años de bachillerato, el MinEduc estableció 2 horas máximo por día.

En cambio, los estudiantes de prebásica no tendrán tarea escolar diaria; los de básica elemental (segundo a cuarto) deberán dedicarse entre 30 y 40 minutos; y los de básica media (quinto a séptimo), entre 40 y 60 minutos.

En cambio, los alumnos de básica superior (octavo a décimo) lo harán entre 60 y 80 minutos.

Andrade y Jaqueline Montaluisa (madre de Álex) concuerdan en que la sobrecarga de obligaciones escolares afecta el entorno familiar. “Los chicos llegan cansados del colegio, nosotros también de nuestros trabajos. Realizar y revisar tantas tareas era un dolor de cabeza”.

Los docentes también se muestran satisfechos con la disposición. La pedagoga Alegría Crespo, de la Universidad de las Américas (UDLA), destaca la propuesta de la cartera de Estado. Considera que debe existir autonomía en cada institución y profesor para que valore el trabajo que se envía a casa.

Mónica Miranda, docente de educación básica, asegura que ya practica con sus estudiantes la dosificación de deberes.

La tarea —explica— no debe ser tediosa. Por eso envía ejercicios que no toman más de 20 minutos. “Si tratamos la suma (en Matemáticas) envío 5 ejercicios y si abordamos las palabras agudas, graves y esdrújulas (en Lengua) igual número”.

Miranda agrega que la reducción permitirá que los chicos ya no estén tan cansados para atender la clase.

La psicóloga educativa Elizabeth Montenegro afirma que las tareas, en la mayoría de casos, no refuerzan los conocimientos aprendidos en clases, porque responden a castigos y tampoco están dosificadas ni de acuerdo a las edades.

“El exceso de deberes no garantiza un mejor desempeño escolar, al contrario, los alumnos se desmotivan y los hacen solo obligados por una calificación”.

La profesional indica que los maestros deben retroalimentar a los educandos, aspecto que se incumple debido el excesivo número de ellos y de tareas escolares. “Cuando envían muchos deberes y simplemente se pone una firma de cumplido no se percata de las deficiencias”.

Los profesionales aconsejan a los padres de familia que se fijen en las habilidades (deportivas o artísticas) de sus hijos y aprovechen el tiempo para perfeccionarlas.

Álex y Ana ocupan las tardes para recibir clases de sus hobbies. Aseguran que ahora leen por diversión y no por obligación. Ellos tienen más tiempo familiar.

Esta noticia ha sido publicada originalmente por Diario EL TELÉGRAFO.