UDLA cocinó un récord Guinness

LocroFest

LocroFest

Para avivar una volqueta de leña, que cocine 12 760 libras de sopa, no solo se necesitan las manos y energía de muchas personas, también y sobre todo se requiere de pasión.

Y ese componente fue el que más se evidenció el domingo 5 de marzo de 2017, en Quito, cuando se consiguió alcanzar el récord Guinness por el locro de papas más grande del mundo.

La pasión, de hecho es uno de los componentes que se toman en cuenta para alcanzar una meta mundial única. “Nosotros nos basamos en cuatro valores: respeto, integridad, inclusividad y pasión. Un récord mundial significa que tú eres el más apasionado por lo que haces”, explicó Natalia Ramírez, adjudicadora oficial del Guinness World Records, quien certificó el evento.

Además se evaluaron otros factores. La sopa debía pesar un mínimo de 10 000 libras, cumplir con todos los parámetros sanitarios y debía ser distribuida en su totalidad. “Como es un récord de comida no puede haber desperdicio”, enfatizó la jueza.

Para cumplir este reto, planteado por Paulina Baum, estudiante del colegio Americano de Quito, las cerca de 500 personas involucradas en la organización comenzaron su trabajo muy temprano.

Pilar Cajas, por ejemplo, se levantó a las 5:00 para estar lista para el ingreso al lugar a las 6:45 del domingo. Ella es estudiante de Gastronomía de la UDLA y se encargó de varias actividades como lavar las papas, pesarlas y enviarlas para la cocción.

Para ella ser parte de este reto también significó pasión, amor por la gastronomía. “Cuando preparas alimentos creas comida de la que emana un alma. Es el alma de muchas personas que estamos conectadas aquí para el LocroFest y que logramos ser parte de estos actos que hacen del mundo un lugar mejor”, contó.

El proceso

Las llamas del fogón gigante ya se habían encendido a las 8:30. En la paila se preparó el refrito a cargo de la Mesa de los Chefs, organización gastronómica ecuatoriana. Mucha pasión por la cocina, alegría, aplausos, abrazos y sonrisas se evidenciaban cada vez que el equipo encargado se acercaba a la gran olla para agregar un nuevo ingrediente o para remover la sopa con los botes de remo que se usaron.

La camaradería también se evidenciaba en los otros espacios donde, los cerca de 300, estudiantes y profesores  de Gastronomía de la UDLA se dispusieron para realizar otras actividades como cortar el aguacate, preparar las papas para colocarlas en el locro, empacar, limpiar y dejar todo listo para el momento de servir.

“Va el paico”. Fue el grito enérgico que se escuchó a mitad de la jornada, por ahí de las 11:30. El locro ya iba tomando forma y aromatizaba el ambiente deliciosamente. Especialmente cuando la tapa de la olla ascendía halada por un engranaje y dejaba descubrir el aroma que se estaba gestando allí dentro. 

Junto a la olla gigante estaba Dimitri Hidalgo, Decano de la Facultad de Gastronomía de la UDLA, quien estuvo pendiente de todo el proceso. Añadía, de a poco, el resto de los ingredientes, la sal, el queso, la leche… Y sobre todo removía y verificaba el proceso con sus otros compañeros de la Mesa de los Chefs.

Finalmente, pasadas las 13:00, la sopa estuvo lista y vino el momento de tensión: saber si en realidad se había logrado el récord Guinness.

Y sí, se logró e incluso se superó la cantidad propuesta que eran 10 000 libras.

“El apoyo de los alumnos de la UDLA es impresionante. No podría estar más agradecida” destacó Paulina. Mientras, los estudiantes, emocionados y en frente a la gigantesca olla de locro gritaban el nombre de su universidad una vez que se oficializó que Ecuador logró el récord Guinness.

Luego vino la segunda parte del reto, la distribución de más de 20 000 porciones. Se entregó a fundaciones, personas de escasos recursos y al resto del público que asistió al Parque Bicentenario y que fue parte de este momento histórico. Paulina detalló que la ayuda social era parte de los objetivos al plantear este reto además de destacar la gastronomía nacional y promover el turismo.

Para el servicio, los alumnos de la UDLA se armaron en grupos y colocaron el locro en cada uno de los platos dispuestos. Agregaron el aguacate y el queso para darle el toque final del sabor a este tradicional plato ecuatoriano que ahora, más que nunca, será reconocido mundialmente. (DB)