Índice de rayos UV alerta a las autoridades

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La falta de nubes, de lluvias y de vientos en los últimos días ha originado el incremento en los índices de radiación ultravioleta en la capital. Eso contribuyó a la acumulación de ozono en el ambiente y se encendieron las alertas.

Ayer, 21 de septiembre de 2017, por ejemplo, se registró un índice de rayos UV de 13 puntos al mediodía, considerado como muy alto, según la escala de la Secretaría de Ambiente del Distrito Metropolitano de Quito. Si se llegara a registrar un pico mayor a 16 puntos, se atravesarían condiciones extremas. Ayer, a las 16:00, la radiación bajó a un punto.

Ante esto, el Ministerio de Educación pidió ayer a las entidades educativas de Quito y de la Sierra que eviten que los estudiantes se expusieran al sol entre 09:00 y 15:00. La medida debe ser acatada también hoy, 22 de septiembre.

Vladimir Arreaga, analista de la Dirección de Pronósticos y Alertas del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), explica que estas condiciones de cielos completamente despejados se deben a que el huracán María se posicionó sobre el Caribe y la circulación del viento hizo que las masas de nubes se trasladaran hacia el hemisferio Norte.

El especialista del Inamhi afirma que las condiciones secas han contribuido a que se genere un efecto de esmog fotoquímico. “La lluvia y el viento ayudarían a disipar este fenómeno”, pero hasta el momento no se ha determinado cuándo se iniciaría la época lluviosa en el callejón Internadino.

A esto se suma el fenómeno del equinoccio, que ocurre precisamente hoy. “El equinoccio hace que los rayos solares caigan de forma perpendicular y al vivir en una ciudad que se encuentra a 2 850 metros de altitud se sienten con mayor intensidad”, señaló Verónica Arias, secretaria de Ambiente de Quito.

La funcionaria afirma que estos episodios de mayor nivel de radiación solar ocurren varias veces al año, por lo que asegura que no es un tema para alarmarse, sino más bien de generar una alerta. “Es necesario crear medidas de prevención, sobre todo para proteger de los rayos solares a los niños y a las personas de la tercera edad”.

Anita Buestán, especialista en dermatología y docente de Medicina de la Universidad de las Américas (UDLA), señala que al vivir en el centro del planeta, la radiación solar es mucho más intensa que en otros países del mundo. “No solo en estas épocas hay que prote­gernos del sol, sino durante todo el año”.

Por ello recomienda el uso de protector solar cada tres horas. “El horario ideal para colocarse el protector es a las 09:00, pues antes de esa hora el sol que tomamos es bueno para la salud”.

Además, señala que es imprescindible crear una cultura de protección solar. “En muchas escuelas ya piden un protector solar entre los materiales de la lista de útiles, eso va a ayudar a crear una conciencia sobre el cuidado de la piel”, manifestó Buestán.

Enfatiza, además, en el uso de blusas manga larga y pantalones, sombreros de ala ancha y gafas, para proteger otras partes del cuerpo.

Pero los rayos ultravioletas no solo generan riesgo para la piel, sino que también hacen que se incrementen los niveles de ozono en el ambiente.

Arias explica que la intensa radiación, sumada a la combustión diaria emitida por vehículos, por ejemplo, hacen que se produzcan mayores niveles de ozono y se cree cierto nivel de contaminación. “Solo el miércoles 20 de septiembre se superó la norma de aceptabilidad de ozono. El 90% del año la norma no es superada, es decir, tenemos una calidad del aire aceptable”.

El Índice Quiteño de Calidad del Aire (IQCA) es la metodología de medición de contaminación en la ciudad. Según esta guía, los niveles deseables de ozono en el aire son de cero a 50, mientras que los niveles aceptables van de 51 a 100. Los niveles de precaución van de 101 a 150, los de alarma de 201 a 300 y los de emergencia van de 301 a 500.

Según Rasa Zalakeviciute, experta ambiental de la UDLA, la cantidad de ozono registrada en el ambiente en los últimos dos días excede los niveles normales, especialmente en el sector norte de la ciudad.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el exceso de ozono en el aire puede causar problemas respiratorios, provocar asma o afecciones pulmonares.

 

Publicada originalmente en El Comercio.