Reto Madera tuvo invitados especiales

Dibujar, seleccionar los materiales adecuados y finalmente ver una idea convertida en realidad… en resumen: soñar / diseñar / construir. Eso es, en breves palabras, lo que estudiantes y docentes de la carrera de Diseño Gráfico e Industrial (ahora Diseño de Productos) quisieron demostrar con su última edición de Reto Madera (diciembre 2017).

La meta para los grupos participantes era construir un triciclo de madera que soporte la zigzagueante ruta de competencia.

Pero esta vez no solo demostraron sus habilidades in house, sino también hacia afuera, ya que 12 estudiantes de diferentes colegios de Quito integraron los grupos participantes, junto a alumnos de 3º y 8º semestre de la carrera. Las instituciones invitadas fueron: Johannes Kepler, Hontanar, ISM, Pachamama y Dalcroze

El taller empezó el 24 de noviembre de 2017, cuando los participantes se reunieron en grupos de diferentes edades y niveles. Allí comenzaron a bocetear ideas desde las 9:00 hasta la 13:00 cuando terminaron el diseño de su triciclo.

“Comenzamos con una inducción, nos dieron ciertas reglas sobre dibujo y luego pasamos al taller a usar las máquinas que fue lo que más me gustó”, contó Ismael Larrea, estudiante del colegio Pachamama.

“La prueba es el siguiente viernes y estoy emocionado. Es como dar a luz tu invento”. Así se sentía ese viernes Ernesto Kruger, estudiante de 3º de bachillerato del Johannes Kepler y quien formó parte de uno de los equipos. “Siempre he querido diseñar, me interesan las formas”, contó.

“El diseño se trata de que hagas cosas y eso quisimos mostrar a quienes están interesados en la carrera, dándoles el tiempo de planificar y permitiendo que se vinculen con las actividades que se realizan durante la carrera” explicó Oscar Cuervo, Director de Diseño Gráfico e Industrial.

Un reto creativo

Resistencia, velocidad y versatilidad fueron las características que primaron en los coches que participaron en el Reto Madera. Los ocho equipos evidenciaron sus destrezas al plasmar sus conocimientos en la construcción de un triciclo que, además de ser rápido y soportar el peso del piloto, tenía que almacenar la mayor cantidad de pelotas posibles.

Inicialmente, el trayecto era plano. Allí, el piloto debía recurrir a sus destrezas físicas para ganar impulso durante las curvas. Sin embargo, fue en el descenso donde más se requirió la experiencia de los conductores. Y fue también el segmento donde algunos diseños mostraron sus falencias: varios coches quedaron desintegrados o varados. De ahí que, para Juan Carlos Gómez, ganador del Reto Madera, la clave de su victoria haya estado en perder el miedo a las caídas y dejar rodar su coche: “eso me dio el tiempo suficiente para lograr una ventaja y recolectar unas pelotas más”.

El “Tántor”, como fue bautizado el carro ganador, fue sólido en estructura y llamativo estéticamente. De hecho, uno de los factores que los organizadores tomaron en cuenta – debido a que existió un empate – fue la calidad del coche: razón por la que el equipo de Juan Carlos pudo llegar a la final.

El aprendizaje

Para Tom Vandiessen, Docente de la carrera, el diseño está presente en todos los procesos y su impacto se evidencia en todos los artículos que utilizamos. Por ello, el objetivo del encuentro consistió en demostrar la importancia de la confraternidad y el trabajo en equipo a través de una actividad divertida.

“El Reto Madera es una actividad única. Que nos den la libertad de trabajar en grupo y relacionarnos con chicos de otros semestres le da un valor agregado a este tipo de encuentros”. Esa es la opinión de Francisco Miño, vicecampeón de la competencia y estudiante de Diseño Gráfico e Industrial (ahora Diseño de Productos). (NC/DB)