Experto japonés habla sobre deflación en la UDLA

¿Estamos en deflación en Ecuador? La respuesta es sí.

Este fue una de las afirmaciones que Vicente Albornoz, Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas (FACEA), destacó en la charla a la que asistieron un grupo de especialistas en economía, el pasado 14 de diciembre de 2017,en Sensibus, Taller Gastronómico (UDLAPark).

El invitado para debatir sobre este tema fue Aichi Amemiya, economista de la consultora Nomura, quien brindó una teleconferencia sobre el caso de deflación en Japón.

Uno de los primeros postulados de Aichi fue que la deflación ha sido un fenómeno extraño desde 1930. En el caso de Japón, la primera causa fue el estallido de la burbuja de precios de activos que ocurrió a finales de la década de los 80 y a inicios de los 90 afectó la confianza de las empresas y de los hogares generando así un impacto en la demanda.

Otra de las causas de la deflación fue la crisis financiera de finales de los 90, explicó Aichi. Como consecuencia de ello hubo problemas de morosidad y la bancarrota de algunas instituciones financieras. “Debido a que la deflación aumenta la carga de la deuda en términos reales, la deflación junto con el endurecimiento de los estándares crediticios de los bancos hizo que las empresas japonesas redujeron su deuda”, puntualizó Aichi.

Una tercera razón a la que se refirió el experto fue el envejecimiento de la población. Según los datos provistos por Aichi se prevé que para el 2057, el grupo poblacional mayor será de entre 15 y 64 años y el siguiente será el de 65 años mientras que la población entre 0 y 14 años sigue decreciendo a lo largo de los años y llegaría a ser el de menor impacto.

El Ecuador, por su parte, está en deflación actualmente como consecuencia del elevado gasto público y porque existe una inflación a la baja desde julio de 2015, según el Decano de la FACEA. Y además porque la mayoría de los precios que conforman la Canasta Básica, que se utilizan para calcular el IPC, están cayendo.

“La deflación es un ajuste necesario luego de que nos encarecimos como economía”, enfatizó Vicente para explicar el fenómeno económico en el caso del país, luego de hacer un análisis histórico a partir de los años 30.

De todas maneras, la deflación se presenta como un reto alentador, que Vicente resume en tres propuestas para su aprovechamiento:

  • Lograr que la flexibilidad de precios permee a toda la economía. Así, si bajan los precios al consumidor deberían bajar también todos los precios de la economía para que ésta se vuelva más competitiva.
  • Los ajustes salariales podrían ser a la baja y no solo hacia arriba como cuando existe inflación.
  • Los bancos podrían liberar las tasas de interés con lo cual facilitarían la entrega de crédito y con ello promoverían la dinamización de la economía, ya que hay que tomar en cuenta que las tasas de interés reales crecen cuando existe deflación. (DB)