El ruido en Quito contamina mucho más en diciembre

El Comercio

Caminar por las calles de las ciudades puede convertirse en una experiencia ensordecedora. La música a todo volumen proveniente de los negocios, el sonido de las bocinas y el ruido de los motores son parte de la contaminación auditiva que afecta a la salud de los humanos y del ambiente. Según el Índice Mundial de Audición, generado por la fundación Mimi Hearing Technologies GmbH, la problemática se da principalmente en las zonas urbanas. En este índice, Guangzhou en China se ubica como la ciudad más ruidosa del mundo seguida por Delhi, El Cairo y Mumbai. En diciembre la situación es aún peor a escala global. En el país, las fiestas de Quito, Navidad y Año Nuevo son festividades que convocan a más gente a las calles. Las vías se llenan de tráfico, la música inunda las zonas públicas y en las áreas de centros comerciales y nocturnos el movimiento es incluso mayor. Estudios de la Fundación contra el Ruido, Ambiente Contaminante y Tabaquismo (Fumcoradt) revelan que en este mes el ruido en las ciudades llega a los 120 decibeles (dB), esto es el doble de los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Según la Secretaría de Ambiente del Distrito Metropolitano de Quito, en días normales los niveles de ruido en la ciudad sobrepasan los recomendados por la OMS y en diciembre, se aumenta “notablemente” por las festividades. La OMS considera a los 50 decibelios (dB) como el límite superior deseable y a partir de 65 dB, se considera ruidoso. En el día se alcanzan valores de 60 dB en Quito, mientras que en la noche se pasan los 52 dB, cuando la guía para esta franja horaria es 45 dB. El tráfico es una de las mayores fuentes de ruido. Según un estudio realizado por docentes de la Facultad de Ingeniería en Sonido y Acústica de la Universidad de Las Américas UDLA, aproximadamente el 25% de la población está expuesta a más de 65 dB en el día y en la noche, el 38% de los ciudadanos se expone a niveles superiores de los sugeridos. Este estudio contempla solo el ruido generado por los vehículos. A esto habría que sumar la contaminación de fuentes fijas y de las bocinas.

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Carrera Ingeniería en Sonido y Acústica
Fecha 2017-12-03
Medio El Comercio
Vocero Ingeniería en Sonido y Acústica