La mejor forma de enfrentar el futuro es creándolo

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¿Cuáles son las características de una economía global? Velocidad, digitalización, interdependencia y colaboración. Jaime Alonso Gómez, PhD., catedrático y consultor en negocios internacionales, es uno de los expertos que sigue de cerca los desafíos que plantean las nuevas dinámicas empresariales; mismas que requieren, precisamente, habilidades, actitudes y conocimientos diferentes. En ese sentido, aprovechamos su presencia en la inauguración de la Escuela de Negocios de la Universidad de Las Américas para conversar sobre qué tipo de estrategias son efectivas al momento de generar el cambio.

¿Cómo se ha dado el proceso de transformación en las empresas?

Desde mediados de la década de los 80´, es evidente cómo han cambiado las organizaciones. La industria musical ha modificado su lógica de distribución y consumo. Lo mismo sucede con el sector turístico o de transporte. Sin embargo, más allá de los diferentes casos, la pregunta en cuestión es ¿qué hay detrás de estas transformaciones?  Tecnología, automatización, nuevos estilos de vida, accesibilidad, bajos costos, velocidad.

Realidad que demanda otro tipo de preparación…

Sí, más aún si se considera que en los próximos 10 años, el 15% de los actuales empleos va a ser robotizados. En la Universidad de San Diego estamos revitalizando el programa en contaduría, ya que esta materia, desde el enfoque tradicional, va a desaparecer en cuestión de tiempo. La nueva economía implica transformaciones sustanciales.

Entonces, ¿Cómo enfrentar el cambio?

Mediante un cambio de actitud. Se puede enfrentar el futuro de 3 maneras: esperando a que me capture (Xerox o BlackBerry), adaptándome a su lógica (Panasonic), o creándolo a través de la innovación (Sony). Esta tercera opción implica una transformación a través del surgimiento de propuestas constantes.

 ¿Cómo renovarse sin caer en la misma estrategia de la competencia?

Los nuevos modelos de negocio han dejado obsoletos a los esquemas tradicionales. Y si bien coexisten, la clave está en pensar distintas soluciones a las necesidades de las personas. Las reglas con que operan las empresas evolucionan dramáticamente. Los taxis están incurriendo en estrategias que los equiparen con Uber. No obstante, replicar la lógica del competidor supone un papel de seguidor más no un trabajo de innovación.

Anteriormente se hablaba de la mejora continua. Actualmente, resulta indispensable una predisposición de innovación continua.

¿Cuál es la diferencia entre innovación y mejora continua?

Mejora continua conlleva, obviamente, ser sobresaliente en lo que hago. Con esa lógica podría desarrollar transistores de alta calidad, pero nadie los va a comprar. Por el contario, un proceso de innovación continua deriva en propuestas de valor atractivas para el consumidor.

¿Qué factores se deberían tomar en cuenta para un proceso de innovación continua?

El comportamiento del consumidor, así como los competidores y escenarios. Años atrás, existían pocas empresas que se repartían la participación en el mercado. Ahora, la competencia proviene de otros sectores pero que, en definitiva, brindan las mismas soluciones. Por ejemplo, los transportes terrestres se vieron afectados por las aerolíneas de bajo costo.

¿Cómo ha sido la inserción de América Latina en la economía global?

Muy lenta. En los últimos 50 años, latinoamérica ha adoptado una posición de competitividad a través de la imitación.  Situación que ha derivado en una diferenciación de costos, más no en propuestas de valor que rompan las reglas de mercado.

¿Cuál tendría que ser el rol de la academia en este contexto?

Las universidades poseen un propósito específico: ser coproductores de una sociedad más productiva, próspera y justa. No se limita únicamente a la transferencia de conocimiento, sino un rol activo en la comunidad.

Sobre Jaime Alonso:

Experto en investigación aplicada y consultor para más de 100 organizaciones en América, Asia, Europa y África- Jaime es especialista en temas de economía, negocios internacionales, liderazgo, estrategia e innovación. Durante su destacada trayectoria, ha sido miembro de diferentes consejos de administración en distinguidas empresas. Decano de la Escuela de Negocios de la Universidad de San Diego.