UDLA incentiva prácticas de mejoramiento continuo en empresas de alimentos

“Hay muchas formas de hacer productos, pero no se pueden hacer de cualquier forma”. Esta premisa sintetiza los conceptos que se abordaron durante el Seminario de Mejoramiento Continuo en Empresas de Alimentos. Innovación en productos cárnicos, innovación en empaques y diseño higiénico, fueron los ejes del encuentro. Estos plantearon las siguientes cuestiones: ¿Cómo crear nuevos productos? ¿Cuál es su metodología?

El sector alimentario tiene que reinventarse continuamente. De ahí que una aproximación a las teorías, procesos y prácticas, haya permitido vislumbrar soluciones efectivas a los problemas que enfrenta la industria.

Mejoramiento continuo constituye una actividad de todos los días. En la medida que comprende una metodología (análisis de situación, problemáticas, soluciones, aplicaciones y resultados), representa una oportunidad para que las empresas innoven, mejoren y conformen nuevos productos. ¿Qué ingredientes utilizar? ¿Cómo hacerlos más duraderos? Según Valeria Almeida, directora de la Maestría en Agroindustria de la UDLA, el reto está, por un lado, garantizar seguridad e inocuidad; por el otro, formular alimentos seguros, estables, estandarizados y productivos.

Precisamente el seminario, a través de las ponencias de Estefanía Arizaga, Pedro Granados y Stefan Crespo, expertos de Alitecno, examinó dichos tópicos: procesos de control sanitario, formulaciones y empaques inteligentes. Sobre diseño higiénico, se destacó la importancia implementar maquinaria de acero inoxidable. La seguridad de los alimentos depende del cuidado que se maneje en toda la cadena de producción. Asimismo, se analizaron los ingredientes y componentes que aseguran uniformidad en texturas, colores y sabores. ¿La formulación de una salchicha puede variar? Eso lo determina internamente en cada empresa.

Posterior a ello, se evaluaron los criterios para crear empaques. Al respecto, se consideraron 2 aspectos: marketing y preservación. En primera instancia, compone el primer punto de contacto con el consumidor: diseño conlleva elección y consumo. Sin embargo, aparte de su incidencia en ventas, también influye sobre la vida útil del producto. Desde empaques biodegradables hasta de carácter inteligente, suponen no solo una protección física, sino una adaptación a diferentes entornos, conservando los alimentos en correcto estado.

Finalmente, todos los componentes de la cadena convergen en el mismo punto: productos inocuos, de calidad y aptos para el consumo humano. En consecuencia, este seminario, complementario al fundamento teórico –funcionalidad de ingredientes y aditivos– buscó sembrar más dudas dando pautas para una investigación continua. De acuerdo con Valeria Almeida, esto motiva la exploración, así como la búsqueda de información, el vínculo con expertos y el trabajo a buscar la excelencia que es la mejora continua.

En contexto:

El seminario se realizó en el auditorio del Campus Granados de la Universidad de Las Américas y contó con la participación de más de 100 asistentes.