Michael Tracy, reconocido saxofonista y educador, visitó la UDLA

Michael Tracy en la UDLA

Michael Tracy es conocido como un embajador del jazz y uno de los más reconocidos educadores de este género en Estados Unidos. Con cerca de 45 años de experiencia como artista y profesor, viaja alrededor del mundo compartiendo sus conocimientos y por eso llegó, por tercera vez a la UDLA, para generar un intercambio de enseñanzas con los estudiantes de la Escuela de Música. Él es profesor de la Universidad de Louisville en Kentucky.

Aprovechamos su estancia para conocer más sobre su forma de entender la docencia y la relación que debe existir con los alumnos.

¿Qué diferencias encuentras entre los estudiantes de la UDLA y los de otros países?

Tengo mucha suerte de viajar y conocer muchos estudiantes. A pesar de que existen diferencias de cultura, de lenguaje, de bagaje, los alumnos son prácticamente lo mismo en todos los lugares. A breves rasgos, el estudiante es universal, quiere aprender, es curioso, se preocupa por escuchar y por encontrar la mejor manera de entender. En el caso de los alumnos de la UDLA veo que son muy amables, tratan de hacer cosas nuevas, de experimentar, no temen cometer errores, aunque son muy exigentes consigo mismos.

¿Existe algún rasgo específico que resaltes como diferencia?

No se puede negar que en el mundo existen algunos estudiantes mejores que otros, pero eso se debe a que han tenido mayores oportunidades y facilidades. Aquí en la UDLA veo que existen muchas facilidades y eso es fantástico. Sin embargo me impresiona que los estudiantes aquí comiencen tarde en la vida. En los Estados Unidos es diferente, pero no es el caso de la mayoría de los países del mundo. Aquí existen muchos estudiantes que tienen muy poca experiencia tocando y son mayores en edad por lo que deben trabajar más duro para comprender la música y su interpretación.

¿Crees que eso se deba al nivel del desarrollo de la industria musical en Ecuador?

No, esa no es la razón. La razón está en las escuelas. Cuando tenía 8 años, un profesor preguntó: “¿Quién quiere tocar música?” y yo levanté la mano. A los 9 años ya tomaba clases particulares. Entonces comencé joven. Pero no es culpa de nadie, es el sistema que en cada lugar es distinto. Las oportunidades y la experiencia en los Estados Unidos comienzan más temprano mientras que aquí, según lo que sé, no existe mucha enseñanza musical en las escuelas públicas o privadas. Eso no es mejor, ni peor solo es diferente. Los estudiantes de mayor edad aprenden distinto que aquellos que son más jóvenes. ¿Qué es mejor? Yo no sé. Todo lo que sé es que los alumnos en la UDLA muestran mucha dedicación.

¿Cuál es la mejor lección que brindas a tus estudiantes?

La música es solo una parte de la vida, y muchas veces es muy pequeña, otras más grande, pero es solo un parte. Para aprender sobre música es importante que ellos descifren en sí mismos cómo funcionan, cómo piensan, cómo reaccionan… Al tener esta información pueden usarla en cualquier circunstancia de la vida. Entonces, hay que entender si eres del tipo de persona que necesita tocar cosas para aprender o necesita interpretar, o si eres de los que practicas hasta tarde o de los que funciona mejor en la mañana. Descifra eso y pon tus piezas juntas. Y eso no solo es para aprender sobre música, sino que aplica para todo.

¿Cuál es tu aprendizaje con los estudiantes y docentes de la UDLA?

Cada vez que estoy en Ecuador aprendo algo nuevo. Mi mayor meta es involucrarme en lo que la gente está haciendo y eso me reta a mí a pensar diferente, a entender cómo funcionan. Yo sé cómo actúo, pero debo comprender qué sucede a mi alrededor y cómo actuar para lograr compartir de la mejor manera lo que sé, con los estudiantes.

¿Cuál es tu consejo para los profesores en UDLA?

Lo que sugiero es que sigan haciendo lo que están haciendo, ¡está funcionando! Como consejo: es bueno ver qué están haciendo otros programas u otras personas. Lo que veo aquí yo lo aplicaré con mis estudiantes en mi facultad en Estados Unidos. Lo que se debe hacer es ver cómo funciona para unos u otros estudiantes. Siempre estoy buscando formas de ver qué aplica y que no y cómo encaja en lo que hago porque no existe solo una vía sino varias. Eso es lo que aprendí en la vida y lo que yo sugiero: sigan haciendo lo que están haciendo y estén abiertos a nuevas ideas.

Y esto aplica para todas las carreras…

Es diferente ser un ingeniero o un doctor, cada uno de ellos enfrentan desafíos y responsabilidades que son únicas en lo que hacen. Sin embargo, existe una generalidad y es que todas las personas debemos comunicarnos, llevarnos bien, ayudarnos y darnos soporte entre nosotros porque el mundo es muy rudo actualmente y por eso debemos encontrar forma de usar la música u otras maneras de aprender para ayudarnos a parar con esa rudeza. (DB)