Ciudadanía, política y redes sociales: factores que están redefiniendo la noción de lo público. La hiperconectividad y tecnología transforman la forma en que los diferentes actores sociales se relacionan con la información, los medios y el poder. Más aún, si consideramos que la producción, difusión y distribución de contenidos ha dejado de ser materia de las grandes industrias culturales. Actualmente, los dispositivos móviles cumplen con una función que otrora estaba reservada para la prensa, radio y televisión.

Según José Luis Orihuela, profesor de la Universidad de Navarra, los viejos modelos comunicativos, caracterizados por la filtración, selección y gestión de la información, por parte de los medios, se ha ido modificando al punto que su rol como intermediarios de la opinión pública se ha reconfigurado a partir de una lógica de accesode muchos para muchos”.  La tecnología le ha dado poder a la gente.

Y es en ese contexto de transformación digital, que varios académicos plantean su incertidumbre respecto a si la participación ciudadana derivará, necesariamente, en procesos democráticos inclusivos y transparentes. Movimientos sociales, organismos gubernamentales, funcionarios públicos, partidos políticos… actores que tienen que reinventarse y repensarse continuamente si quieren sobrevivir en un entorno que ya cambió, y que sigue en constante mutación.

Movimientos como el de los Indignados en España (15M) o conglomerados como los que se gestaron en África durante la primavera árabe, evidencian la forma en que operan las redes sociales en función de consignas y demandas colectivas.

La relación entre poder y ciudadanía ha tomado otro matiz. Años atrás, el discurso político se fundamentaba sobre los grandes escenarios y el mass media: ese lugar inalcanzable e irrebatible para la gran mayoría de personas. Sin embargo, la irrupción del internet y el desarrollo de las redes sociales ha mermado el protagonismo que antes gozaban las figuras públicas. Plataformas interactivas, comunidades, historias, entre otros factores, hacen de la sociedad web un espacio más colaborativo y constructivo.

En esa línea, el texto “Redes sociales, ciudadanía y política”, describe al surgimiento de la ciberpolítica o política 2.0, como el uso del multimedia para acercar y entender al público que los líderes dicen representar. Obviamente, la comunicación política también permite captar, cautivar y consolidar adeptos, sin embargo, la clave del ámbito digital está en su capacidad de consulta y debate. En otros términos, se consolida como el lugar para la expresión y discusión de ideas.

Descripción que implicaría un contexto de transparencia. Los usuarios han dejado su rol pasivo, constituyéndose en actores activos de la sociedad que escuchan, participan y proponen. La esfera pública no es la misma. Contenidos que se masifican en segundos o debates en tiempo real sobre la aplicación políticas públicas, dan muestra de cómo el ejercicio democrático tiene que ser percibido desde otra perspectiva.

La comunicación es necesaria para escuchar, compartir, evaluar. Y en democracia tiene un papel por demás preponderante debido al vínculo que genera entre gobierno y ciudadanía. Por ello, los profesionales de este ámbito tienen que reflexionar sobre sus estrategias y acciones. La dinámica con que suceden los cambios requiere de expertos que comprendan el alcance y beneficios que suponen las redes sociales y el entorno digital.

De ahí que el análisis de infogobierno, consulta y participación, así como conceptos de transparencia y rendición de cuentas en el espacio digital, son cuestiones que se analizan a profundidad, en los módulos de la Maestría en Comunicación con mención en Dirección de Redes Sociales de la UDLA.

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