Absurdos del Prometeo

Noticia UDLA

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Por las investigaciones que lleva a cabo el Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UDLA en el área de Genética Humana y cáncer, así como en daños producidos por genotóxicos, unos cuantos investigadores extranjeros han ‘solicitado’ venir a apoyarnos dentro del programa nacional Prometeo, liderado por la Secretaría Nacional de Educación Superior Ciencia y Tecnología (Senescyt).

Siguiendo la normativa y pensando que nuestra labor podría apoyar al país y la investigación nacional tan limitada, que en una década no ha superado el 0,02% anual de la producción científica mundial, como centro académico superior y como Universidad en franco crecimiento, planificamos investigaciones conjuntas y diseñamos proyectos en las áreas que somos más solventes.

Frente a estos pedidos de investigadores extranjeros a la UDLA, la respuesta estatal ha sido que la normativa impide que un ‘prometeo’ se vincule a una institución privada. No sé si exista escrita esta normativa absurda, pero de ser así, deberíamos saber quién cometió este error. Hay que lamentar que la ilógica respuesta de la Senescyt llegue a los extranjeros. Resulta vergonzoso internacionalmente que se envíe un mail .gob.ec con estos argumentos. Investigadores que hacen ciencia madura jamás lo entenderán.

Mientras el mundo se une en esfuerzos para alcanzar metas más altas, hacer mejores propuestas e investigaciones, aquí lo limitamos. En materia de ciencia hay un divorcio entre lo público y lo privado, pese a que el Gobierno está buscando aliados privados, incluso en otros países, en áreas de la producción. Es claro que un solo sector no tiene la capacidad para hacer todas las cosas en todos los campos, y en Genética Humana lastimosamente no existe aún un centro público. Por lo tanto, ¿qué le puede ofrecer el sector público a un ‘prometeo’ genetista? El programa nos cuesta mucho dinero a los ecuatorianos, y los privados también generan ingresos y desarrollo al Estado.

Si vienen ilustrados al país, deberíamos procurarles un sitio donde puedan investigar a su ritmo habitual, vincularlos a los grupos productivos, dotarles del equipamiento necesario. ¿Lo hacemos? Resulta que por ser privados, se niega su apoyo, que beneficiaría al Ecuador. Si realmente se quiere hacer investigación seria, entonces deberían buscarse alternativas para que personas formadas se vinculen donde más opciones tengan, porque al final de cuentas, sector público y sector privado estamos trabajando por los mismos objetivos: dar respuestas científicas a los problemas nacionales y engrandecer el país y su ciencia.

Autor: César Paz y Miño

Fuente: www.telegrafo.com.ec