De la ciencia a la filosofía y viceversa

genética

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Compartimos el artículo de Diario El Telégrafo en el que César Paz y Miño, Decano del Instituto de Investigaciones Biomédicas, habla sobre la ciencia y filosofía.
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Las respuestas a las grandes incógnitas humanas son abordadas por la filosofía: ¿quiénes somos?, ¿a dónde vamos?, ¿cuál es el origen del universo y la vida? Como la ciencia juega un papel hegemónico en las respuestas, se considera a las ciencias la base de la filosofía. Las ciencias tratan de resolver, en última instancia, el problema fundamental de la filosofía: ¿qué es primero, el ser o el pensar, la materia o el espíritu?, por esto se habla de una interrelación estrecha entre ambas, lo que se llama “filosofía de la ciencia”.

La ciencia se basa en el empirismo racional, la experimentación, la reproducibilidad, de modo objetivo y demostrable. La ciencia tiene un componente teórico trascendente que es la matemática. Todo lo que se haga en ciencia debe tener sustento matemático o estadístico.

Se ha cuestionado injustamente a la matemática acusándola de no tener demostraciones objetivas, prácticas o materiales. Tal acusación se refuerza en la tergiversación del llamado naturismo que afirma que “el mundo y el ser humano pueden explicarse sin necesidad de recurrir a realidades que no pertenezcan al propio mundo; es decir, el mundo basta para explicar el mundo, y toda entidad no natural, supranatural, es superflua”. Los naturistas han dicho que reducir a la matemática las teorías es apuntar a los números más que a la experiencia, por tanto, sus logros serían relativos.

El tema fundamental para las ciencias es que la matemática es una herramienta indispensable para sustentar una investigación. Si Mendel no hubiera aplicado la matemática y la estadística para su trabajo, no tendríamos sus leyes. Claro que se argumenta que la cosmología y la astronomía, con su teoría de los multiuniversos es el ejemplo de lo volátil de la matemática, por no ser aquellos conocidos por la teoría sensorial; pero de ahí a negar las teorías por no tener, por ahora, demostraciones empíricas, es muy diferente y absurdo. Lo valioso del naturalismo bien aplicado es que reconoce solo aquello que tiene sustento en las explicaciones naturales, cuestiona por tanto lo sobrenatural y teológico.

La tergiversación del naturismo ha logrado enriquecer a pseudociencias como la cienciología, la astrología, la quiromancia y más, que tratan de explicar el mundo por interrelaciones témporo-espaciales no reales.

Cobra importancia entonces el unir la filosofía con la ciencia y que se nutran mutuamente para su avance. La filosofía analiza y evalúa los logros de la ciencia, y las ciencias, al evolucionar, dan solidez a la filosofía para responder las grandes dudas. (O)