Salud, estilo de vida y derechos

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Compartimos el artículo de Diario El Telégrafo en el que César Paz y Miño, Decano del Instituto de Investigaciones Biomédicas, habla sobre la salud, estilo de vida y derechos.
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Las enfermedades crónicas representan el 80% de la patología mortal. Muchas son prevenibles apartando factores de riesgo, como el tabaco, el alcohol, la mala nutrición y con ejercicio físico. En torno a estas posibilidades de prevención, empieza a generarse entre los negociantes de la salud una aspiración aberrante: elevar los costos de las primas de salud o el pago de las prestaciones de salud de personas que desconozcan las medidas preventivas.

Se reclama que las personas son irresponsables con su salud y que se exponen a diabetes, cáncer pulmonar, enfermedades obstructivas respiratorias, enfermedades cardíacas, infarto cerebral, entre las frecuentes, y que los gastos en salud son muy altos. Estos argumentos ya han sido utilizados en otros casos que priorizan las finanzas sobre el derecho a la salud. Así, se responsabiliza a los ciudadanos por el uso de agentes perniciosos y no a los productores de esos agentes, a la facilidad de su acceso ni a la publicidad que los promociona. Nada se dice de educar a la población para el no consumo ni de promover leyes que impidan su comercialización. Es más fácil transferir la culpa de la enfermedad al individuo.

Las grandes corporaciones de la salud, las productoras de nocivos y de medicamentos, ahora quieren aumentar sus ganancias apuntando a la no atención o al cobro por enfermedades crónicas determinadas por agentes riesgosos conocidos y, lo más peligroso, pretenden transferir esos gastos a los Estados. Las planificadas trabas para el pago de reembolsos a los asegurados o el pago directo a los prestadores de servicios son cada vez más refinadas y absurdas.

Algo similar ocurrió con el pretendido acceso a los datos genéticos de los individuos que, con las tecnologías actuales, podrían estar a disposición de aseguradoras o empleadores y condicionar contratos de salud, laborales o de seguridad ambiental, con la meta de aumentar ganancias.

El Instituto Europeo para la Ciencia, los Medios de Comunicación y la Democracia (EISMD) pregunta: “¿El acceso al cuidado de la salud gratuito debe darse a todos, independientemente de sus elecciones en estilos de vida? ¿Es autoritario promover estilos de vida saludables? ¿Un gobierno que no lo haga es culpable por negligencia?”. Respuestas concretas son penalizar los productos nocivos, como se hace con el tabaco, garantizar el acceso a alimentos sanos, involucrar a los ciudadanos en hábitos saludables, mejorar la información sobre riesgos y costos sociales de la no prevención, controlar las aseguradoras y reafirmar el derecho público a la salud. (O)