Semáforo nutricional transmite información contraria

Semáforo nutricional transmite información contraria. Foto cortesía: Redacción Médica

Semáforo nutricional transmite información contraria. Foto cortesía: Redacción Médica

Compartimos la noticia publicada por Redacción Médica en la que Antonio Camacho, docente UDLA, habla sobre el semáforo nutricional.
Mira la noticia publicada aquí.

El concepto del semáforo nutricional en Ecuador “es muy loable en relación a buscar la salud pero esto tiene un componente técnico que no es claro al consumidor, haciendo que se confunda al momento de interpretar el semáforo”, ha precisado a REDACCIÓN MÉDICA, Antonio Camacho director de la maestría en Agroindustria de la Universidad de las Américas (UDLA).

Para Camacho, “si el objetivo era acceder al derecho de estar informado sobre lo que se consume, el que salió perdiendo es el mismo consumidor pues la alimentación que de acuerdo al semáforo parece saludable, no es más que una buena mezcla de productos químicos y sobre todo un espectacular juego en relación a los tamaños de las porciones”.

El experto ha explicado que “cuando la porción recomendada en el envase es menor, los contenidos de grasa y azúcar disminuyen, haciendo que el semáforo salga en amarillo como pide el mercado”.

“En nutrición no podemos hablar que tal o cual alimento sea malo o bueno. El principio básico es que la dieta tiene que estar equilibrada tomando en cuenta factores metabólicos de cada individuo, edad, actividad física, etc. Es decir que todos los alimentos son necesarios en su justa medida. Carbohidratos, proteína, fibra, azúcar, sal (cloruro de sodio) son necesarios para un adecuado metabolismo”, ha explicado.

Ante ello, Rodrigo Gómez de la Torre, presidente de la Asociación de Ganaderos de la Sierra, ha indicado a REDACCIÓN MÉDICA que han pedido al gobierno “se corrija el semáforo porque se distorsionó la realidad” y el sector lechero está siendo perjudicado por el decrecimiento en la venta de sus productos.

El sector ha propuesto se considere un semáforo similar al que se intenta aplicar en la Unión Europea y propuesto por el Reino Unido.

Camacho ha explicado que el semáforo propuesto en el Reino Unido hace relación al contenido total de grasa, azúcar y sal (cloruro de sodio) y adiciona el aporte calórico de la porción, “la cual está descrita en la etiqueta nutricional pero muy pocas personas la interpretan correctamente”, ha advertido.

A decir del experto en seguridad alimentaria, “un producto como el yogur con frutas o granola, puede tener un semáforo en rojo para azúcar y amarillo para grasa, pero realmente tiene un aporte calórico de apenas un 20 por ciento o menos de la grasa total y menos del 10 por ciento del azúcar total que se requiere en el día”.

“Esto quiere decir que un vaso de yogur de 180 gramos es un alimento que aporta nutricionalmente y podría tener un semáforo verde nutricional. Pero por el contrario una gaseosa de dieta que tiene un semáforo verde en sal (cloruro de sodio), no contiene grasa y no contiene azúcar, tendría una semáforo rojo nutricional, pues no solo no tiene ningún aporte calórico sino que desde el punto de vista saludable, el hecho de contener aspartame y acesulfame como edulcorante, no lo convierte en un alimento saludable a largo plazo”, ha declarado.

Tanto Camacho como Gómez de la Torre consideran que el semáforo en Ecuador “tal como está descrito transmite la información contraria y confusa”.

Han criticado que una gaseosa de dieta con edulcorantes artificiales, “parecería ser el mejor alimento del mundo pues es verde en sal (cloruro de sodio) y no contiene ni azúcar ni grasa, convirtiendo a productos como el yogur, el chocolate, aceite de oliva, he incluso un jugo de frutas puro en alimentos dañinos” ya que el semáforo sale rojo en grasa y azúcar. “Eso confunde al consumidor”, ha reiterado Camacho.

Por otro parte, a decir de Camacho en el tema de la sal, “lo que realmente se analiza es sodio total, y en la etiqueta hay que reportarlo como cloruro de sodio y en este punto tenemos una incongruencia, pues químicamente no es lo mismo; el sodio (como elemento químico) es necesario para las reacciones metabólicas del organismo. El cloruro de sodio por el contrario es un compuesto que en determinados productos tiene un carácter de conservante y en otros es adicionado para dar sabor al producto”.

“Cuando se pide eliminar o reducir el consumo de sal (cloruro de sodio) en las formulaciones de los productos esto hace que los mismo tengan menor vida útil, por lo tanto, se ha buscado alternativas técnicas para solventar este problema, como los resaltadores de sabor o productos químicos que aumenten la vida útil de los mismos”, los cuales no son muy saludables, ha explicado Camacho.

En resumen “el semáforo puede tener un componente loable, pero realmente el que ha salido perjudicado es el consumidor pues para darle una aparente tranquilidad en relación a los colores, se ha visto abocado a consumir productos con adición de sustancias químicas y edulcorantes que, ojalá fueran naturales como sucralosa, fructosa o stevia, pero no lo son” ha advertido.

No obstante, para Camacho “lo que debemos hacer es campañas de educación para que la gente aprenda a alimentarse de acuerdo a sus necesidades nutricionales, pues estas dependen de actividades diarias de cada persona”, ha comentado.

De su lado, Christian Wahli, presidente de la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos y Bebidas (Anfab) ha añadido que el semáforo nutricional, tal como está, incidió negativamente en los alimentos fabricados, según un estudio que realizaron desde noviembre del 2014 a mayo del 2015,

“Hay un decrecimiento del sector del 2,8 por ciento” y el de mayor impacto negativo con el semáforo nutricional es el sector de los lácteos, entre los cuales la categoría de yogures bebibles y bebidas lácteas con sabor son los más afectados pues reflejan un decrecimiento del 12 y 10 por ciento respectivamente, ha precisado.

Wahli ha señalado que el semáforo “se implementó de manera técnica, pero tuvo un efecto perverso en los productores y en la industria. Lo que nosotros propusimos en un inicio fue que se indicara el número de porciones en el etiquetado, además de los colores. Con esto sí se puede educar a las personas, pero se nos impuso el formato actual”.