Más de 3 millones de alumnos reciben colaciones en la escuela

El Comercio

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Cinco niños se deslizan entre cajas repletas de alimentos escolares, apiladas en una de las aulas. Dos colocan en una funda los jugos o las leches. Otros dos cuentan las galletas y las barras energéticas. Y un tercero, el de voz gruesa, anuncia el número de estudiantes por paralelo para la entrega de las raciones alimenticias. Esta dinámica se repite una vez a la semana en la Escuela San Francisco de Quito, norte de la capital. Los estudiantes acuden al lugar, en donde se almacenan los productos que entrega el Gobierno, para llevarlos a sus clases y comerlos. Los niños de primero y tercero de básica reciben los lunes los alimentos, para los cinco días de la semana. El resto toma el producto cada día. Según una especificación del Ministerio de Salud Pública del 2016, cada ración contiene de l3% al 20% de total de energía y nutrientes que requiere un estudiante a diario. Para Jenny Rúales, PhD en Ingeniería de Alimentos y docente de la Escuela Politécnica, y Paola Carrillo, docente de Agroindustrial y Alimentos de la UDLA esa ración alimenticia “es un complemento” para la dieta del niño o del adolescente. Ambas opinan que lo que se ofrece es una colación, por lo que es necesario que el niño salga desayunado de su casa.

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Carrera Agroindustrial y Alimentos
Fecha 2017-06-24
Medio El Comercio
Vocero Paola Carrillo