Estudiantes de Ingeniería ponen a prueba sus robots

Robogames

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Micromouser y Odín son dos de los orgullos de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas (FICA). Son dos robots que quedaron en el tercer y cuarto lugar en la competencia Robot Games Zero Latitud, organizado por la Asociación Ecuatoriana de Robótica y Automatización.

Micromouser ganó el tercer lugar en la categoría laberinto. Logró recorrer esta ruta en un tiempo de 10 segundos y Odín quedó más rezagado con un total de 17 segundos. La razón, es que Micromauser es un robot más experimentado, ha estado ya en varias competencias, ha aprendido ciertos trucos y ha mejorado su técnica para superar los diferentes retos.

Pero, los verdaderos genios y talentos detrás de Micromouser y Odín, son Juan Diego Mantilla y André Torres, estudiantes de 8° y 9° semestre de Ingeniería Electrónica y Redes. Desde 3er. semestre, cuando diseñaron este proyecto para el fin de curso, ambos han dedicado su tiempo libre a la construcción, mejora del algoritmo y pruebas para las diferentes competencias.

“Con cada concurso hemos aprendido nuevos trucos, como encerar el robot para que no se le pegue la suciedad de la pista y también hemos logrado evolucionar, mejorando los sensores, los motores y principalmente el algoritmo que utiliza para resolver el laberinto”, explica Juan Diego.

Zero Latitud es un concurso en el que participaron estudiantes universitarios y clubes de electrónica conformados por ingenieros de Ecuador, Perú, México, Colombia, Argentina y Chile y que, en esta ocasión, ocurrió el 1 de junio de 2018 en el Centro de Arte Contemporáneo.

En una competencia bastante reñida, Micromouser alcanzó a finalizar al laberinto en 10 segundos, alcanzado el tercer lugar luego de otros dos robots de la Universidad Politécnica Salesiana, que ocuparon el primero y segundo lugar con 8:40 y 9:20 segundos, respectivamente. El ganador en esta categoría se decide de acuerdo al mejor tiempo.

La Unidad de Innovación Tecnológica (UIT) es el espacio donde André y Juan Diego pueden desarrollar todo su potencial, haciendo aquello que les apasiona, es decir toda la preparación que implican estas competencias de robots. “Con cada concurso aprendes algo nuevo o ya sabes en lo que fallas. Además, lo aprendido en clases puedes aplicarlo al robot”, comenta André. Incluso, muchas veces, aclara, se debe volver a diseñar desde cero para que el equipo sea funcional.

Este tipo de concursos, indica Juan Diego, tienen como objetivo poner a prueba las destrezas de un ingeniero para crear robots que puedan resolver diferentes problemas. El objetivo es que ambos robots queden en los primeros lugares de las competencias futuras, por eso ambos estudiantes ya buscan la forma de implementar innovaciones.

El camino, sin embargo, no ha sido fácil. Recuerdan que en la primera competencia, Micromouser no logró terminar el laberinto lo que les incentivó a seguir mejorando hasta encontrar la solución.

La próxima parada es a finales de este mes de junio de 2018, en la Escuela Politécnica del Ejército en Latacunga. Y se preparan para noviembre cuando participarán en el Robomatrix en México. (DB)