En el bar escolar se exige usar semáforo en los productos

El Comercio

Antes vendían salchipapas y frituras, hoy promocionan habas con queso, choclo, frutas y postres algo más saludables, como pasteles de zanahoria. Ese es el cambio en la oferta de bares escolares. El propósito es reducir la desnutrición, evitar el sobrepeso y la obesidad. ¿Desde cuándo se trabaja en eso? A partir del 2014 está vigente el Acuerdo Interministerial 005-14, suscrito entre las Carteras de Educación y de Salud, en torno a lo que comen los alumnos. Además, hay un para el control del funcionamiento de bares escolares. En el documento se detalla el tipo de alimentos, así como los requisitos que esos servicios deben cumplir. Entre los resultados, el Ministerio de Salud señala que en el 2014 se encontró que el 46,3% de los bares ofertaba productos ultraprocesados y con semáforo rojo. El año pasado esta cifra se redujo al 18%. Según datos a escala nacional, más del 80% de los bares escolares cumple con buenas prácticas de manejo de alimentos y servicios. Arcsa, por ejemplo, revisa el expendio de alimentos que contengan cafeína: café, gaseosas, energizantes; y si el bar escolar dispone, de agua segura. Para Andrea Aleaga, nutricionista y docente en la Universidad de Las Américas (UDLA), por el trabajo, las familias han abandonado el hábito de enviar comida de casa y lo más fácil es llenar las loncheras con productos industrializados. Otros envían dinero, para que los chicos compren en los bares. “Eso ha generado que se incrementen problemas de salud como sobrepeso y obesidad”. Las cifras más recientes confirman esa opinión. Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut 2012), el 81,5% de niños consume bebidas azucaradas. El 50%, comida rápida y el 64%, ‘snacks’.

 

 

Carrera Gastronomía
Fecha 22-10-2018
Medio El Comercio
Vocero Andrea Aleaga